Entrevista | 18:36

Exclusivo

El empleo y los salarios son la urgencia real de los argentinos, la grieta política ya no le importa a nadie

La referente de MSR Potencia advirtió sobre el impacto del costo de vida en la clase media y reclamó incentivos fiscales para las pymes, una revisión de las tarifas y medidas para garantizar el acceso a medicamentos.

En una entrevista exclusiva con nuestro medio, Eva Gigena, referente del MSR Potencia analiza el cambio radical en las preocupaciones sociales, el impacto del costo de vida en la clase media y los desafíos estructurales que demandan acuerdos urgentes.

— En los últimos meses se observa un cambio claro en las encuestas de opinión pública. ¿Qué es lo que hoy le transmite la gente en la calle?

— Hay un giro rotundo. Durante años el gran enemigo fue la inflación, pero hoy la angustia principal pasa por el empleo y el nivel de los salarios. La gente ve que la inflación puede dar un respiro en las cifras oficiales, pero cuando va al supermercado o tiene que pagar las tarifas de luz, gas y agua, los números de su sueldo simplemente no cierran. La mayor preocupación actual es la incertidumbre de no saber si el mes que viene van a mantener el puesto de trabajo o si van a poder seguir pagando la prepaga y los medicamentos. La clase media está haciendo un esfuerzo descomunal y se siente al límite.

— ¿Siente que la dirigencia política está desconectada de esa realidad microeconómica?

— Totalmente. Mientras el debate en el Congreso o en las redes sociales se pierde en peleas ideológicas abstractas y chicanas de corto plazo, el ciudadano común está viendo cómo redefine su presupuesto para llegar a fin de mes. La grieta política ya no le importa a nadie. A la gente no le interesa quién grita más fuerte, sino quién le ofrece una solución concreta para que su salario no se licúe frente a los aumentos del transporte, la nafta y los servicios básicos.

— La inseguridad y la corrupción siguen apareciendo altas en los muestreos. ¿Cómo se vuelve a construir confianza en las instituciones?

— No hay soluciones mágicas. La inseguridad se combate con decisión política, equipamiento y presencia en el territorio, pero también entendiendo que el delito urbano crece cuando el tejido social se rompe. Y respecto a la corrupción, la única respuesta válida es la transparencia real. La sociedad está cansada de la impunidad. La confianza no se recupera con discursos, se recupera cuando el ciudadano ve que los fondos públicos se destinan a mejorar los hospitales, las escuelas y la seguridad de su barrio, y no a los privilegios de la política.

— Ante este panorama de alta vulnerabilidad, ¿cuáles deberían ser las prioridades parlamentarias y de gestión para los próximos meses?

— Hay tres ejes urgentes que no pueden esperar. Primero, incentivos fiscales reales para las pymes, que son las principales generadoras de empleo genuino en nuestro país; si no les sacamos la soga del cuello, es imposible que contraten personal o mejoren los sueldos. Segundo, una revisión federal del impacto de las tarifas para que los servicios públicos no se vuelvan un bien de lujo. Y tercero, un plan de contingencia para el acceso a medicamentos básicos. Si la política no logra ponerse de acuerdo en estos tres puntos básicos, la distancia con la sociedad se va a volver irreversible.

 

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