Otros Municipios | 18:48

Conflicto

Una seguidilla de delitos expone la crisis que atraviesa la Terminal de Mercedes y complica a Luis Ponce

Los denunciantes aseguran que la falta de vigilancia permitió el avance de ocupaciones y hechos de inseguridad dentro del predio.

Vecinos y empleados del lugar responsabilizan al subsecretario de Servicios Públicos, Luis Ponce, por la falta de control en el edificio municipal. Aseguran que hay personas en situación de calle que duermen y permanecen en el segundo piso, mientras que la inseguridad escaló con asaltos y hurtos durante las últimas semanas.

Lo que debería ser la puerta de entrada a la ciudad se convirtió, según denuncias de vecinos y trabajadores de la zona, en un espacio sin control. La Terminal de Ómnibus de Mercedes, ubicada en calle 35 entre 106 y 108, atravesaría una crisis de seguridad e higiene que sus propios usuarios atribuyen a la falta de gestión del área que tiene a su cargo el edificio: la Subsecretaría de Servicios Públicos del municipio, dirigida por Luis Ponce, mano derecha del intendente Juan Ignacio Ustarroz.

La terminal, dependiente de la Municipalidad y administrada por el área de Servicios Públicos, fue objeto de obras de remodelación en los últimos años: nuevas dársenas de ingreso y egreso, estacionamientos y la construcción de oficinas de Atención Ciudadana, Medio Ambiente y Espacios Públicos, entre otras mejoras que el propio municipio destaca públicamente. En la planta baja del edificio funciona, además, una Subdelegación de la CNRT, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, aunque la administración del inmueble es exclusivamente municipal.

Sin embargo, la realidad que describen quienes conviven a diario con el lugar sería otra. Según relatan vecinos de la zona, desde hace meses el edificio habría sido ocupado por grupos de personas provenientes del conurbano bonaerense que se encuentran en situación de calle, quienes habrían convertido las instalaciones en un albergue improvisado. La denuncia es contundente: colchones ocultos durante el día debajo de los arbustos, bancos utilizados como camas y, de manera aún más grave, el segundo piso del edificio habría sido ocupado para mantener encuentros sexuales, en un contexto de total descontrol.

La situación, advierten los vecinos, no solo genera problemas de convivencia e higiene, ya que denuncian que los baños son utilizados para asearse y quedan en condiciones insalubres, sino que también habría derivado en un aumento exponencial de la inseguridad. En las últimas semanas se habrían registrado al menos dos hechos delictivos de gravedad: el asalto a la dueña del bufet de la terminal por parte de ladrones que merodean la zona durante la noche y el robo a la oficina de la empresa Chevalier, ocurrido en los últimos días.

Frente a estos episodios, los reclamos apuntan directamente a la gestión de Ponce. Los denunciantes sostienen que, pese a contar con personal a cargo, un encargado con oficina en la planta alta y supervisores en el establecimiento, la terminal carece de presencia policial durante la madrugada y que la respuesta frente a los hechos de inseguridad fue nula. Incluso, aseguran que, ante los pedidos de acceso a las cámaras de seguridad para identificar a los autores de los robos, desde la administración de la terminal se habría negado la entrega de las grabaciones o a profundizar la investigación, con el argumento implícito de que la difusión de esas imágenes podría afectar la imagen política del funcionario Luis Ponce.

Esa presunta decisión de no transparentar los videos habría perjudicado incluso a la propia empresa damnificada. Según fuentes consultadas, a Chevalier tampoco le habrían facilitado el material fílmico del hurto sufrido en sus oficinas. Y la explicación que, de acuerdo con los denunciantes, brindaron empleados de la terminal resulta elocuente: “no podemos perder cuatro horas mirando las cámaras”, demostrando así la total inutilidad del personal responsable.

El malestar también se extiende al estado de limpieza y mantenimiento del lugar. Trabajadores del sector denuncian que el personal acomodado por Ponce, a quienes califican como ñoquis, no realizaría las tareas de aseo, retiro de residuos ni mantenimiento de los baños, dejando el establecimiento en condiciones de abandono.

El contexto político no es menor. Luis Ponce, referente de La Cámpora en la ciudad, es señalado por los vecinos como un funcionario con proyección electoral: desde su sector se lo mediría como posible candidato a intendente para 2027. Una aspiración que, según sus críticos, quedaría en entredicho si se ventilaran públicamente las denuncias por inseguridad y abandono en una dependencia que está bajo la órbita de su área.

Hasta el momento, desde la Subsecretaría de Servicios Públicos y la Municipalidad de Mercedes no trascendieron respuestas oficiales a las acusaciones. La terminal, entretanto, sigue funcionando como nexo de transporte interjurisdiccional bajo la mirada de una comunidad que exige, al menos, que deje de ser tierra de nadie.

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