Opinión | 17:18

Mal que le pese a varios

Aunque no les guste, Argentina es lo mejor

El Campeonato del Mundo permite que aflore un sentimiento antiargentino en hinchas de selecciones menores.

Por Gustavo Zandonadi

Basta que empiece a rodar la pelota para que una buena parte de los hinchas de equipos a los que la Argentina, con justa causa, mira desde arriba vuelque su odio contra la Albiceleste. No es posible ocultar el fastidio que eso produce. Sin embargo, es saludable que aparezca detrás de una pelota. Es muy bueno que eso suceda porque habla de la ignorancia de quienes no tienen más alternativa que rendirse ante aquello que les duele.

A estos individuos les lastima en grado sumo que Argentina sea campeón mundial y bicampeón continental vigente. Es insólito, pero real. ¿Tanto puede molestar el resultado de un partido? En verdad, de varios partidos. Las finales ante Brasil, Italia, Francia y Colombia dejaron muchas "viudas" por el mundo. Es entendible cuando lo son del fútbol, pero inadmisible cuando la chicana se mete con otras cosas.

Históricamente, México fue una selección muy menor. Solo en 1970 y en 1986, jugando de local, logró quedar entre los ocho mejores del Mundial. La primera vez que lo consiguió no existían los octavos de final. Para 1986 sí existían, y esa fue la única ocasión en la que los aztecas ganaron un partido eliminatorio en un Mundial. Nadie los toma en serio como rival.

El hincha mexicano promedio detesta a la Argentina porque nuestra Selección lo eliminó en 1930, 2006, 2010 y 2022. Para la Argentina representan la comodidad de un resultado favorable asegurado. Eso derivó en la creación de estribillos ofensivos contra la memoria de Maradona y de los caídos en Malvinas, algo verdaderamente despreciable e imperdonable. ¿Qué espera el Gobierno argentino para presentar su enérgica protesta ante su par mexicano y hacer respetar el recuerdo permanente de los soldados argentinos?

Es muy poco lo que puede esperarse de Milei en ese sentido, pero tampoco se espera demasiado del periodismo adicto al régimen, cuyo líder expresó públicamente su afecto por la figura de una asesina y enemiga de la Argentina, como lo fue la ex primera ministra británica.

Otros que aprovechan la ocasión para mostrar su desprecio por la Argentina son algunos elementos oriundos de países limítrofes. Cualquiera que conozca la Argentina sabe que nuestro país no es racista, insulto hoy de moda, y hay sobradas muestras de ello. Basta recorrer un hospital público, una escuela o una universidad para comprobar la nacionalidad de buena parte de los estudiantes, que además tienen trabajo y viven igual que cualquier argentino. ¿Dónde está el racismo? Únicamente en su imaginación.

Seguramente, quienes sostienen ese discurso pueden estar viviendo una verdadera odisea en este país. Puede ser que no les guste vivir en un país que les dio lo que el suyo les negó. Debe ser feo residir en un país que les reconoce el derecho a trabajar, pero además les brinda educación y cuidado de la salud financiados con el dinero de los impuestos que pagamos todos los argentinos. En ese caso, pueden hacer uso de un derecho que la Constitución les reconoce: salir del país.

 
 
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