Economía | Ayer

Se viene el estallido

Caída del consumo y ventas en picada: el comercio catamarqueño enfrenta su momento más difícil

¡Un caos!

El comercio de Catamarca atraviesa un momento complejo marcado por una fuerte retracción del consumo. Según datos de la Unión Comercial de Catamarca, las ventas registran una caída de entre el 20 y el 30 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado, una situación que genera preocupación en un sector clave para la economía provincial.

Desde la entidad que nuclea a los comerciantes explican que el descenso no responde a un solo factor, sino a un cambio profundo en los hábitos de consumo. Los clientes ya no compran de manera impulsiva, comparan precios, priorizan productos esenciales y postergan gastos que no consideran urgentes. Esta conducta se replica en distintos rubros, aunque con impactos desiguales.

Si bien el mes de diciembre mostró un leve repunte en sectores vinculados a alimentos y artículos básicos debido a las fiestas de fin de año, otros rubros continúan siendo los más golpeados. La indumentaria, el calzado, la perfumería y el sector automotor figuran entre los que más sienten la baja, con locales que apenas logran cubrir costos operativos.

Frente a este escenario, los comerciantes se ven obligados a adaptar sus estrategias para sostener la actividad. Muchos redujeron sus márgenes de ganancia, achicaron el stock propio y optaron por una mayor rotación de mercadería para evitar inmovilizar capital. El objetivo es mantenerse en funcionamiento en un contexto donde cada venta cuenta.

Desde la Unión Comercial remarcan que la recuperación del sector está estrechamente ligada a una mejora en el poder adquisitivo de la población. En una provincia como Catamarca, donde el Estado tiene un rol central en la economía y en la circulación del dinero, cualquier ajuste o retraso en los ingresos impacta de manera directa en el comercio.

Además, el sector advierte sobre la creciente competencia desleal, tanto del comercio informal como de las plataformas digitales y productos importados, que presionan aún más a los negocios locales. Programas de incentivo al consumo, como el Marcatón, aportaron cierto alivio, pero no fueron suficientes para revertir una tendencia que sigue siendo negativa.

El panorama deja al descubierto un comercio que resiste, se adapta y busca alternativas, pero que necesita señales claras de reactivación económica para volver a encaminarse hacia una recuperación sostenida.

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