Política | Ayer
Gremiales
Denuncian persecución y uso de sumarios para silenciar a la oposición en un sindicato
Desde la Agrupación Educación Viva advierten que la conducción gremial utiliza mecanismos disciplinarios como castigo político, lo que profundiza la desconfianza y rompe el vínculo con los afiliados.
Una fuerte denuncia por persecución sindical y silenciamiento de la oposición expuso una crisis profunda en la conducción de un gremio, acusado de utilizar sumarios disciplinarios y maniobras administrativas como herramientas políticas para frenar el disenso interno. El planteo señala que estas prácticas no solo afectan a dirigentes opositores, sino que debilitan la representación sindical y erosionan la confianza de los trabajadores.
El foco de la denuncia está puesto en el presidente de la Agrupación Educación Viva, quien, según se indicó, es objeto de hostigamiento, ataques personales y sanciones administrativas por expresar posiciones críticas y canalizar reclamos que muchos afiliados comparten pero no pueden manifestar públicamente. Desde ese espacio aseguran que no existe debate ni instancias de respuesta, sino un esquema de castigo sistemático y silenciamiento frente a cualquier voz disidente.
Los cuestionamientos se inscriben en un contexto más amplio de episodios públicos considerados graves, falta de respeto hacia los afiliados y una conducción cada vez más cerrada, desconectada de las bases que sostienen la institución con sus aportes. Según el diagnóstico que surge del comunicado, el resultado es un descreimiento generalizado, desafección creciente y una ruptura profunda del vínculo entre el sindicato y sus trabajadores.
Desde la oposición interna remarcan que cuando un gremio persigue a quienes cuestionan, deja de representar, y que callar a la oposición implica una traición directa a la democracia sindical. En ese sentido, sostienen que el problema ya no se limita a quién conduce la organización, sino a las formas de conducción, basadas en el miedo y el disciplinamiento interno.
El texto plantea que el intento de imponer silencio no puede tener como respuesta la pasividad, y convoca a recuperar la voz colectiva frente a prácticas calificadas como autoritarias. El llamado apunta a reconstruir un sindicato que vuelva a pertenecer a sus trabajadores, y no a una cúpula que, según denuncian, utiliza el aparato institucional para preservarse en el poder.
La advertencia final es clara: defender al sindicato no significa sostener cualquier conducción, sino animarse a transformarlo cuando se aparta de su función esencial de representar, escuchar y defender a sus afiliados.
