Curiosidades | 17:39
La elección del Papa León XIV
¿El Habitante sabía algo que nosotros todavía no?
La escena no se limita a mencionar el nombre.
Una película de terror estrenada en 2017 volvió a quedar bajo la lupa después de la elección de León XIV. La razón parece salida de una teoría conspirativa: en los primeros minutos del filme aparece un noticiero ficticio anunciando la muerte de un papa llamado exactamente León XIV. En aquel momento, Francisco todavía ocupaba el trono de Pedro y Robert Prevost no era el pontífice que hoy conocemos.
La escena no se limita a mencionar el nombre. El supuesto León XIV de la película habría muerto por una septicemia y un colapso cardiopulmonar irreversible. Es decir, una ficción de terror planteó, años antes de que existiera el actual pontificado, no solamente el nombre del futuro Papa, sino también su fallecimiento. Para los amantes de las conspiraciones, la pregunta resulta inevitable: ¿Simple casualidad o una advertencia escondida a plena vista?
Y hay un detalle todavía más perturbador. Guillermo Amoedo, director y guionista del filme, contó que escribió el guion en 2015 y que eligió León XIV después de cruzar distintas profecías atribuidas a San Malaquías y Santa Hildegarda de Bingen, teorías apócrifas y el historial de los antipapas. Según su propio relato, ese fue el resultado de su investigación.
Para la mirada conspiranoica, ahí comienza el verdadero misterio. Si el nombre surgió de antiguas profecías y terminó coincidiendo con el nombre elegido por el sucesor de Francisco una década después... ¿Cuánto de azar puede haber en semejante coincidencia? La película no fue una producción futurista ni intentaba adivinar quién sería el próximo Papa: era una historia de terror sobrenatural. Sin embargo, puso "León XIV ha muerto" en una pantalla años antes de que existiera un León XIV real.
Las redes sociales hicieron el resto. Tras el cónclave de 2025, fragmentos de la película comenzaron a circular nuevamente y algunos usuarios interpretaron la escena como una supuesta profecía cumplida. Incluso aparecieron lecturas todavía más oscuras que intentan proyectar sobre el actual pontificado los acontecimientos narrados en el filme.
Esas interpretaciones no constituyen evidencia de una predicción real, pero alimentan una pregunta difícil de ignorar: ¿Por qué una película de 2017 terminó utilizando exactamente el nombre que Robert Prevost elegiría ocho años después?
La explicación racional existe: Amoedo ha dicho que el nombre surgió de su investigación sobre profecías y antecedentes históricos de la Iglesia. Pero para quienes disfrutan mirar detrás de la cortina, la coincidencia resulta demasiado cinematográfica para dejarla pasar.
Porque una cosa es imaginar un Papa ficticio. Otra muy distinta es ponerle León XIV. Y una tercera, todavía más inquietante, es hacerlo morir en pantalla antes de que el verdadero León XIV siquiera hubiera sido elegido. ¿Casualidad, inspiración en antiguas profecías o una de esas coincidencias que hacen que la ficción parezca adelantarse a la realidad? La respuesta, por ahora, queda abierta.
