Política | 06:32
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Fabián Fernández, el funcionario que gana terreno en la interna del Gobierno y construye un poder propio
El secretario de Comunicación y Prensa ya cuenta con respaldo propio en La Libertad Avanza (LLA).
La interna por el control de la comunicación y de los espacios de poder dentro del Gobierno de Javier Milei sumó en los últimos meses a un nuevo protagonista. Se trata de Fabián Fernández, secretario de Comunicación y Prensa, un funcionario que llegó a la Casa Rosada desde YPF y que, en poco tiempo, pasó de ocupar un lugar técnico a integrar la mesa política que reúne a los principales actores del oficialismo.
La llegada de Fernández no fue un movimiento menor. Su designación se produjo en junio, luego de la salida de Javier Lanari, y coincidió con el desembarco de Adrián Ravier como vocero presidencial. Desde entonces, el área de comunicación quedó atravesada por la disputa entre los distintos sectores que rodean al Presidente, particularmente el espacio de Karina Milei y el que responde al asesor presidencial Santiago Caputo.
Fernández, sin embargo, aparece con una particularidad: su trayectoria le permite moverse entre distintos mundos. Antes de desembarcar en YPF, trabajó durante años en la Municipalidad de Lanús durante las gestiones de Néstor Grindetti, dirigente de Propuesta Republicana (PRO). Allí estuvo a cargo de áreas vinculadas con prensa y comunicación y participó de campañas electorales del espacio. Posteriormente llegó a YPF, donde desarrolló tareas de comunicación durante la gestión de Horacio Marín.
Ese pasado explica parte de las especulaciones que comenzaron a circular alrededor de sus vínculos políticos. Su llegada a YPF estuvo relacionada con una estructura comunicacional que había tenido a Santiago Caputo y a Guillermo Garat como figuras relevantes. De hecho, algunas reconstrucciones periodísticas ubicaron inicialmente a Fernández como un perfil cercano, aunque no orgánico, a ese universo. Con el desembarco en la Casa Rosada, esa identificación comenzó a modificarse.
El dato que modificó su posición interna fue el vínculo que Fernández construyó con Karina Milei. A pocos días de asumir, la secretaria general de la Presidencia mantuvo una reunión de trabajo con él para definir la estrategia comunicacional del Gobierno. El encuentro fue presentado oficialmente como una instancia para evaluar sus primeras horas de gestión y establecer las principales líneas de trabajo.
Pero el movimiento más significativo llegó cuando Fernández fue incorporado a la mesa política del Gobierno. Desde julio, comenzó a participar de las reuniones encabezadas por Karina Milei junto a Diego Santilli, Santiago Caputo, Luis "Toto" Caputo, Martín Menem, Patricia Bullrich, Eduardo "Lule" Menem e Ignacio Devitt, entre otros dirigentes. Su presencia lo colocó en un espacio reservado para quienes intervienen en las principales discusiones políticas del oficialismo.
La incorporación tuvo además una lectura interna: Fernández pasó a ocupar el lugar que anteriormente tenía Manuel Adorni como representante del área de comunicación dentro de esa mesa. Según reconstrucciones periodísticas, la decisión estuvo impulsada especialmente por Karina Milei, que buscó conservar influencia sobre la comunicación oficial después de la salida de Adorni de la vocería presidencial.
En ese escenario aparece la hipótesis que comenzó a generar ruido en distintos sectores de la Casa Rosada: Fernández no solamente estaría ejecutando una estrategia comunicacional diseñada por otros, sino que estaría utilizando su posición para construir un espacio de poder propio. Su acceso cotidiano a medios, dirigentes, funcionarios y sectores políticos le permitiría desarrollar una red transversal que excede las fronteras de las distintas tribus libertarias.
Una de las versiones que circulan en ese sentido sostiene que el funcionario habría mantenido reuniones reservadas con referentes del PRO bonaerense. Esos contactos, de confirmarse, adquirirían especial relevancia por su pasado en el armado de Lanús y por el momento político que atraviesa el oficialismo, que busca consolidar acuerdos con sectores del PRO de cara a la nueva etapa política.
La cuestión adquiere otra dimensión porque el Gobierno también profundizó durante los últimos meses su diálogo con sectores del PRO, especialmente en territorio bonaerense. Allí conviven el armado de Karina Milei, los sectores ligados a Santiago Caputo y dirigentes provenientes del macrismo, en una disputa que excede la comunicación y alcanza la construcción electoral para 2027.
En paralelo, Fernández quedó ubicado en una posición particular dentro de la estructura de poder. Mientras Santiago Caputo conserva influencia sobre la estrategia general del oficialismo, Fernández pasó a concentrar una parte importante de la estrategia comunicacional. Una reconstrucción reciente del esquema interno del Gobierno incluso lo ubica como responsable del área comunicacional dentro del reparto de funciones entre los principales actores del Ejecutivo.
El funcionario también comenzó a ganar exposición en reuniones de alto nivel. Participó de encuentros con legisladores de La Libertad Avanza junto a Milei y Karina, además de integrar las reuniones políticas que se realizan periódicamente en Balcarce 50. Su presencia dejó de ser la de un funcionario exclusivamente técnico y pasó a formar parte de la fotografía del poder libertario.
La incógnita ahora es hasta dónde llegará ese crecimiento. Fernández tiene una ventaja particular: conoce desde adentro las estructuras políticas tradicionales, tiene experiencia en comunicación gubernamental y corporativa y, al mismo tiempo, consiguió construir un canal directo de trabajo con Karina Milei. Esa combinación le permite moverse en una zona donde confluyen el oficialismo libertario, sectores del PRO y el universo comunicacional.
Por eso, dentro de la Casa Rosada comienza a observarse con atención el crecimiento de un funcionario que, al menos por ahora, no aparece completamente alineado con una sola tribu. Su cercanía con Karina Milei está documentada; su pasado lo conecta con el PRO bonaerense y su trayectoria profesional lo vinculó indirectamente con estructuras asociadas a Santiago Caputo. La verdadera incógnita es si esa posición intermedia terminará convirtiéndolo en una pieza de equilibrio entre las distintas facciones o, por el contrario, en un actor con agenda y poder propios.
En una administración atravesada por internas permanentes, Fernández podría estar construyendo precisamente eso: un lugar propio desde el cual negociar con los distintos sectores del Gobierno sin quedar completamente subordinado a ninguno. La eventual existencia de contactos reservados con dirigentes del PRO sería, en ese caso, una pieza más de un armado que todavía permanece parcialmente detrás de escena.
