Opinión | 17:58
Sin excepción
Invisibilizados: toda la fuerza
Ariel Layera reivindica la tarea del personal del Servicio Penitenciario Bonaerense, sobre todo de los grupos especiales y de élite, que sostienen un sistema carcelario al límite y siguen siendo los menos reconocidos.
Por Ariel Layera
No es solo Batán. Es toda la fuerza.
Hoy quiero hablar del personal del Servicio Penitenciario Bonaerense. De todos, sin excepción.
Del que está de guardia con frío, con lluvia, con 24 horas encima.
Del que hace requisa sabiendo que cada puerta abierta puede ser la última tranquila del día.
Del que permanece en el pabellón hablando, conteniendo, poniendo el cuerpo y la palabra donde otros solo ven rejas.
Y también de aquellos a quienes nunca se nombra: los grupos especiales, de élite. Los que ingresan cuando nadie más quiere hacerlo.
Quiero que por un segundo la gente entienda lo que hacen. Cuando estalla un motín, cuando hay fuego adentro, cuando un interno apoya una faca sobre el cuello de otro, cuando una cárcel entera se corta, ellos son los que avanzan. No dudan. Entran.
Son los que intervienen en una toma de rehenes, en una pelea a muerte entre bandas, en un traslado de alto riesgo.
Son los que entrenan horas y horas con lo que tienen —muchas veces, con elementos que compran ellos mismos— para estar listos en cinco minutos cuando suena el teléfono a las tres de la mañana.
Hombres y mujeres. Porque ellas también integran los grupos de élite, y son bravas de verdad.
Yo los vi. Los conozco. Sé lo que hacen y que lo llevan adelante en silencio. No piden medallas; piden que se los mire.
Porque realizan el trabajo más difícil del Estado y son los menos reconocidos.
Sostienen un sistema al límite, con cárceles superpobladas, viejas, rotas y con pocos recursos.
Son profesionales, élite en serio. No de nombre, sino de hechos.
Hablé con muchos de ellos, y todos me dicen lo mismo: “Acá venimos a cumplir, a volver enteros a casa y a que nuestros compañeros también lo hagan”.
Afuera, todos hablan de seguridad y opinan sobre lo que pasa en las cárceles sin haber pisado nunca un pabellón. Pero nadie menciona a quienes ya están adentro, sosteniendo el sistema.
Esto no es contra nadie: es a favor de ellos.
No son invisibles. Los invisibilizamos nosotros.
Si el sistema no se cae, es gracias a ellos: a cada agente, suboficial, oficial e integrante de los grupos especiales.
Hoy los nombramos y decimos: están, existen y son fundamentales.
Mi respeto eterno a toda la fuerza, al SPB en su conjunto, a los de Batán y a quienes trabajan en cada unidad de la provincia. Y, en especial, a los grupos de élite, que nunca aparecen en la foto, pero siempre están en la primera línea.
