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La Finalissima en el limbo: guerra de escritorios y problemas de calendario tras la final del Mundial
El esperado cruce entre Argentina y España sigue suspendido por la falta de acuerdo en la sede y la exigente agenda europea, mientras la Conmebol y la UEFA reactivan las charlas para destrabar el partido antes de 2027.
La Finalissima que debe enfrentar a las selecciones de Argentina y España se encuentra en un limbo dirigencial y con su realización suspendida hasta nuevo aviso, luego de que no se pudiera disputar en su fecha original del 27 de marzo de este año. El partido, diseñado para cruzar a los campeones de la Copa América y la Eurocopa 2024, se vio cancelado inicialmente por motivos de seguridad en Qatar, sede original del encuentro en el Estadio Lusail, y por la posterior falta de acuerdo entre la Conmebol y la Uefa para elegir un nuevo escenario neutral.
La parálisis de la organización contrasta con el enorme atractivo deportivo que cobró el cruce tras la reciente final de la Copa del Mundo disputada el pasado 19 de julio en el MetLife Stadium, donde España se coronó campeona mundial al vencer a Argentina por 1 a 0 con un gol de Ferran Torres. Este antecedente reactivó las conversaciones en los escritorios, aunque las posturas actuales de las federaciones reflejan un fuerte cruce de declaraciones y chicanas mediáticas.
Desde el entorno sudamericano, los presidentes de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, y de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia, llegaron a manifestar públicamente que Argentina es la bicampeona del trofeo debido a que España no se presentó a jugar en marzo. Según la postura argentina, la dirigencia local ofreció opciones alternativas viables, como mudar el partido al Estadio Olímpico de Roma para finales de marzo, pero las mismas fueron rechazadas por la contraparte europea.
Por el lado del seleccionado español, el entrenador Luis De la Fuente desmintió esas versiones y aseguró que el plantel estaba totalmente predispuesto a competir. Los argumentos europeos apuntan a que la cancelación se debió a la negativa de la delegación argentina de jugar en territorio español, puntualmente en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, al considerar que se perdía la condición de neutralidad geográfica.
El principal escollo para destrabar el conflicto en lo que resta del año radica en el ajustado calendario internacional de la UEFA. Si bien la ventana de partidos de la Fifa programada entre el 9 y el 17 de noviembre asoma como la principal candidata por el consenso de los patrocinadores, España ya tiene compromisos oficiales asignados para esas fechas en el marco de la Nations League, donde debe medirse ante República Checa el 12 de noviembre y frente a Inglaterra el 15 de noviembre.
Ante este panorama, la viabilidad de disputar la Copa Euroamericana en el corto plazo depende de una flexibilización en el calendario europeo por parte de la UEFA para postergar sus partidos oficiales. De mantenerse la rigidez organizativa actual, las federaciones se verán obligadas a trasladar la gran revancha del Mundial de manera indefectible hacia el año 2027.
