Opinión | 18:05
Una advertencia
La guerra contra la humanidad declarada por el globalismo se ha instalado
Una mirada crítica sobre el globalismo, el transhumanismo y el avance de un modelo que, según el planteo, amenaza la identidad, la autonomía y la vida natural.
Por Julio Razona
El transhumanismo no necesita bombas ni misiles, se maneja de una forma más sutil, indirecta, ladina y cobarde:
- Debilita a la familia.
- Sustituye la fe por ideología.
- Desconecta a los seres vivos de la naturaleza.
- Envenena nuestros medicamentos, alimentos, agua y aire.
- Mantiene a las sociedades distraídas, enfermas, atemorizadas, divididas, dirigidas y dependientes del poder estatal.
Necesitan poblaciones despojadas de identidad, propósito y resiliencia, fáciles de controlar.
Quieren reemplazar la biología por la ideología, esconder la realidad y subjetivizarla, fusionar a los seres humanos con chips, modificar su genética y diseñar una nueva humanidad robotizada.
Todo lo que ocurre en el mundo ha sido planeado meticulosamente, y quienes podían obstaculizar su planificación diabólica fueron silenciados, censurados o desaparecidos.
Necesitan generar crisis, dividir a la oposición, provocar internas y atacar a las familias, a la masculinidad y a la feminidad, mientras la agenda contra la vida natural y la soberanía personal continúa avanzando.
Un mundo de seres desconectados, programables y biológicamente modificados, intoxicados de vacunas diabólicas y alimentos de laboratorio, nadando en el miedo y el control, nunca más será libre, ni siquiera humano.
No es un problema político, sino de supervivencia de la especie humana. La batalla nunca fue por nuestro voto. Las divisiones políticas son solo una fachada para que tengamos una esperanza, mientras nos quitan nuestros derechos y nuestra autonomía.
Son invasores que no necesitan cruzar una frontera física, sino que invaden tu mente, tu cuerpo, se apropian de tus hijos y de todo lo espiritual y humano.
El futuro está reservado para los desobedientes, los que despierten y puedan ver la realidad, la que no muestran los medios masivos. En la historia de la humanidad solo han sobrevivido los más aptos, ley natural más vigente que nunca. Despiertos o sometidos.
