Otros Municipios | 19:41
Gestión en la mira
Mar Chiquita enfrenta críticas por su situación financiera y Sosa señala errores estructurales en la administración
El exfuncionario remarcó que el problema no es nuevo y responde a decisiones sostenidas en el tiempo.
La administración del intendente Walter Wischnivetzky en Mar Chiquita atraviesa un momento de fuerte cuestionamiento público, en un contexto marcado por el deterioro de las cuentas municipales, la dependencia de la asistencia provincial y una creciente preocupación por la transparencia en el manejo de los recursos.
Un esquema financiero bajo presión
Los datos de la ejecución presupuestaria 2025 muestran un escenario complejo: un déficit superior a los 3300 millones de pesos y una deuda que supera los 5 mil millones. Estas cifras contrastan con los más de 21600 millones de pesos enviados por la Provincia de Buenos Aires, bajo la gestión del gobernador Axel Kicillof.
La ecuación abre interrogantes inevitables sobre la eficiencia en la gestión y el destino de los fondos.
El acuerdo con Camani, en el centro de la escena
En este marco, distintos sectores comenzaron a poner la lupa sobre el acuerdo millonario con Camani, una decisión que genera controversia tanto por su magnitud como por la falta de información detallada sobre sus condiciones, alcances y criterios de adjudicación.
Hasta el momento, la escasa claridad en torno a este tipo de contratos alimenta dudas sobre los mecanismos de control y los procedimientos administrativos utilizados, en un contexto en el que cada peso cobra relevancia.
“Hay un grave problema de mala administración”
El dirigente peronista Marcelo Sosa, ex secretario de Hacienda del distrito, fue contundente al analizar la situación: “Mar Chiquita tiene un grave problema de mala administración. El gobernador Axel Kicillof envió fondos por 21600 millones de pesos al municipio, pero hoy hay un déficit superior a 3300 millones de pesos”.
Sosa también advirtió sobre inconsistencias en la información financiera: “Se informan ingresos que no siempre se concretan. Como en cualquier hogar, si gastás como si cobraras más de lo que realmente percibís, la cuenta no cierra”.
De la advertencia al problema estructural
Lejos de tratarse de una situación coyuntural, el ex funcionario señaló que ya había alertado sobre este escenario hace más de un año, vinculándolo a una combinación de tasas elevadas y falta de previsión.
“El resultado es claro: desorden y más deuda que terminan pagando los vecinos”, sostuvo.
Transparencia y credibilidad en juego
Más allá de los números, el punto crítico parece ser la confianza. La falta de información clara sobre contratos, ingresos reales y ejecución del gasto profundiza la percepción de opacidad en la gestión.
En ese escenario, la administración de Walter Wischnivetzky enfrenta un desafío central: explicar cómo, en un contexto de fuerte asistencia provincial, el municipio deriva en déficit, endeudamiento y decisiones contractuales cuestionadas.
Cuando los datos no terminan de cerrar, el debate deja de ser técnico y se convierte en político.
