Opinión | 17:16
Sistema penitenciario bonaerense
Más trabajo, menos reincidencia: 9 polos industriales
El programa Más Trabajo Menos Reincidencia reúne a 16.035 personas privadas de su libertad en actividades productivas. La iniciativa busca fortalecer la formación laboral y reducir la reincidencia, aunque la falta de espacio limita su expansión.
Por Ariel Layera
En el marco de un déficit de 31.000 plazas, el programa Más Trabajo Menos Reincidencia constituye el eje de la actual política penitenciaria bonaerense.
Actualmente, registra 16.035 personas que trabajan dentro de las cárceles, una cifra histórica para la Provincia. Esto representa el 25 por ciento de la población detenida.
Las actividades se organizan en 9 polos industriales habilitados por el Servicio Penitenciario Bonaerense.
El polo de la Unidad 1 de Olmos produce para el programa Qunita bonaerense. Se dedica a la actividad textil y a la confección de elementos para cunas y ajuares.
Otros cuatro polos textiles funcionan en la Unidad 8 de Los Hornos, la Unidad 9 de La Plata, la Unidad 32 de Florencio Varela y la Unidad 51 de Magdalena. Allí se confeccionan ropa de trabajo y uniformes.
En Campana funciona el polo de mobiliario escolar, que fabrica bancos y sillas destinados a establecimientos educativos de la Provincia. Por su parte, en Barker se producen guardapolvos.
La Unidad 33 de Los Hornos cuenta con un polo textil dedicado a la confección de ropa para el personal de salud. Además, en carpintería de melamina se fabrican estanterías para las viviendas que entrega el Ministerio de Hábitat de la Provincia.
En las unidades 59 y 60 de Merlo funcionan dos polos dedicados al mobiliario urbano de hormigón. Elaboran mesas y bancos para espacios públicos, baldosas para veredas, bloques y adoquines. Ambos se encuentran en etapa de prototipos.
En la Unidad 14 de General Alvear se desarrollan actividades de producción láctea y quesería.
También hay carpinterías que donaron más de 1.000 bancos, sillas y mesas a hogares, hospitales, escuelas y comedores. Solo en un año, fabricaron 700 mecedores con forma de caballito para el Día del Niño.
Este modelo articula el trabajo de distintos organismos: la Dirección General de Cultura y Educación, el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, el CIC y la Fundación del Banco Provincia. El control de calidad está a cargo de entidades especializadas.
Desde 2020, la Provincia incorporó a 32.000 internos a instancias de formación educativa y laboral. Más de la mitad de la población carcelaria queda incluida en una base de datos destinada a empresas que necesitan mano de obra calificada.
El dato clave del programa es la reincidencia. Entre la población carcelaria bonaerense en general, la tasa alcanza el 29 por ciento, lo que equivale aproximadamente a uno de cada tres detenidos que vuelve a ingresar.
Cuando existe trabajo efectivo dentro de la cárcel, ese porcentaje desciende a menos del 5 por ciento. El caso Espartanos, que actualmente está presente en 65 establecimientos penitenciarios de la Provincia y de la Nación, lo demuestra. Lo mismo ocurre con las cooperativas de liberados que participan del programa.
El círculo es virtuoso: la cárcel produce bienes que necesita el Estado, como Qunitas, guardapolvos, mobiliario escolar y urbano, a un costo menor. Al mismo tiempo, brinda herramientas de formación y oportunidades laborales para que las personas cuenten con recursos al recuperar la libertad.
El límite sigue siendo el mismo: el espacio. Hay 9 polos industriales distribuidos en un sistema de 74 establecimientos penitenciarios, con 16.035 trabajadores sobre una población de 63.934 detenidos. Para ampliar el alcance del modelo, se necesitan más centros productivos, talleres y plazas.
