Política | 09:52
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Nuevas exigencias educativas reavivan críticas por la falta de infraestructura en escuelas y jardines bonaerenses
Desde la Secretaría de Educación municipal marplatense salieron al cruce.
Las nuevas exigencias impulsadas por el Gobierno bonaerense para jardines de infantes y maternales volvieron a poner sobre la mesa un viejo reclamo de municipios y actores educativos: la distancia entre las políticas educativas anunciadas y las condiciones reales de infraestructura para implementarlas.
La discusión tomó fuerza tras las críticas de distintas administraciones locales, que advirtieron sobre la falta de recursos para cumplir con los nuevos requerimientos establecidos por la Provincia. Sin embargo, desde sectores vinculados a la educación municipal sostienen que la problemática no es nueva y recuerdan antecedentes similares ocurridos con otros programas educativos.
Fuentes oficiales de la Secretaría de Educación del Municipio de General Pueyrredon (MGP) señalaron que una situación comparable ya se había registrado con la implementación de la jornada completa y actualmente se replica en iniciativas vinculadas a la bimodalidad y la ampliación de jornadas escolares.
"Muchas de las escuelas seleccionadas para avanzar hacia la jornada completa presentaban importantes deficiencias edilicias, carecían de cocina o directamente no contaban con espacio físico para construir un comedor", indicaron desde el área educativa municipal a La Postal de Mar del Plata.
Uno de los casos más representativos ocurrió en una escuela del Partido de General Pueyrredon, donde la falta de cocina obligó a iniciar obras específicas para adecuar el establecimiento. Según detallaron las fuentes consultadas, la construcción se extendió durante un año y medio, período durante el cual las familias no pudieron acceder al esquema prometido de permanencia escolar de ocho horas diarias con servicio alimentario incluido.
A esto se sumaron dificultades vinculadas al espacio disponible dentro del establecimiento. De acuerdo con la información oficial, las limitaciones edilicias impidieron disponer de un comedor formal, por lo que el espacio destinado al almuerzo debía montarse y desmontarse diariamente en un pasillo de circulación utilizado por toda la comunidad educativa.
"Los niños no contaban con un lugar adecuado para sentarse cómodamente y compartir el almuerzo en condiciones dignas", señalaron desde la Secretaría de Educación a La Postal de Mar del Plata.
Desde el ámbito municipal sostienen que el problema excede casos puntuales y describen un escenario extendido de establecimientos sin infraestructura adecuada para absorber nuevas exigencias pedagógicas y operativas. A ello se agregan faltantes básicos, como vajilla, platos o cubiertos suficientes, que terminan impactando directamente en la calidad de la experiencia educativa cotidiana.
El debate vuelve así a poner el foco sobre una tensión recurrente en la política educativa bonaerense: la velocidad de implementación de nuevas medidas frente a la capacidad real de las instituciones para sostenerlas materialmente.
