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OSSE, presupuesto récord y viejas deudas: más de 100 mil millones que no convencen en Mar del Plata
La gestión libertaria de Tomás Amato promete eficiencia y obras, pero el anuncio de un gasto histórico para 2026 choca con la falta de resultados concretos, el deterioro del servicio y la desconfianza creciente de los vecinos de General Pueyrredon.
La proyección presupuestaria de Obras Sanitarias Sociedad de Estado (OSSE) para 2026, que supera los 100 mil millones de pesos, fue presentada por la nueva conducción como una muestra de gestión eficiente, modernización y alineamiento con los principios de La Libertad Avanza (LLA).
Sin embargo, detrás del anuncio rimbombante aparecen serios interrogantes sobre la verdadera orientación de los fondos, la viabilidad de los proyectos y la capacidad real del organismo para traducir cifras récord en mejoras concretas para los vecinos de Mar del Plata y Batán.
El flamante presidente de OSSE, Tomás Amato, asumió con un fuerte respaldo político del espacio libertario y prometió una administración austera, transparente y enfocada en resultados. No obstante, el presupuesto presentado despierta más dudas que certezas.
El salto abrupto en el volumen de recursos contrasta con el persistente deterioro de la infraestructura sanitaria, los problemas crónicos de presión de agua, los desbordes cloacales en distintos barrios y la falta de obras estructurales que vienen acumulando décadas de atraso.
En los últimos años, OSSE ha sido objeto de reiteradas críticas por la lentitud en la ejecución de proyectos, la deficiente planificación y la escasa respuesta ante reclamos vecinales. Barrios enteros continúan sin acceso pleno a servicios básicos, mientras que en otros las redes colapsan ante cada temporada alta o lluvia intensa.
En ese contexto, el anuncio de un presupuesto multimillonario parece más una operación de marketing político que una garantía de transformación real.
La conducción libertaria sostiene que la nueva etapa estará marcada por el control del gasto, la eficiencia administrativa y la priorización de obras estratégicas. Sin embargo, hasta el momento no se han detallado cronogramas claros, plazos concretos ni mecanismos de seguimiento que permitan evaluar el impacto efectivo de las inversiones. La falta de información precisa alimenta la desconfianza y abre la puerta a sospechas sobre discrecionalidad en la asignación de recursos.
Además, el discurso de austeridad choca con la realidad de un organismo que, históricamente, ha mostrado dificultades para administrar presupuestos mucho menores. La pregunta que recorre los pasillos municipales y los barrios más postergados es simple: si con menos dinero no se resolvieron los problemas estructurales, ¿qué garantiza que con más recursos la situación cambie?
El desembarco de Tomás Amato al frente de OSSE también es leído como un movimiento político de La Libertad Avanza para consolidar poder en áreas estratégicas del municipio. En ese marco, el presupuesto récord puede interpretarse como una herramienta para construir gestión y visibilidad, más que como una respuesta genuina a las necesidades sanitarias de la población.
Mientras tanto, los vecinos siguen esperando soluciones concretas: agua con presión adecuada, cloacas que no colapsen, obras que lleguen a los barrios más alejados del centro y un servicio que funcione de manera eficiente durante todo el año. Sin resultados palpables, los anuncios millonarios corren el riesgo de quedar reducidos a una promesa más, en una larga lista de planes que nunca lograron cambiar la realidad cotidiana de Mar del Plata y Batán.
