Policial y judicial
Por Adriana Paola Alonso
Nuestra casa paterna estaba situada en un tranquilo barrio obrero. Todos nos conocíamos.
Luego de pasar la semana con las rutinas cotidianas, hogareñas y escolares, esperábamos los sábados por la tarde para traspasar el jardín familiar e ir a jugar en la vereda con los chicos vecinos.
Hoy llega a mí este tierno y cálido recuerdo de infancia.
Dónde evoco roles, entre risas y charlas encendidas.