Política | 21:18

Alianza bajo observación

China envió millones y toneladas de arroz a Cuba mientras crecen las dudas sobre su presencia estratégica

A 66 años del inicio del vínculo diplomático, Beijing sostiene a La Habana con asistencia financiera y alimentaria mientras informes estadounidenses señalan posibles conexiones chinas con centros de inteligencia en la isla. Cuba y China rechazan que la relación implique subordinación.

Cuba y China atraviesan en 2026 una nueva etapa de una relación diplomática iniciada formalmente el 28 de septiembre de 1960, después de que Fidel Castro anunciara semanas antes la ruptura con Taiwán. Cuba fue el primer país latinoamericano en establecer relaciones con la República Popular China y actualmente ambos gobiernos describen el vínculo como una asociación de cooperación y respaldo mutuo.

El acercamiento adquirió mayor peso en medio de la crisis económica cubana. El Centro de Estudios de la Economía Cubana estimó que el PIB cayó alrededor de 5 por ciento en 2025 y acumula una contracción superior al 15 por ciento desde 2020, mientras la isla atraviesa problemas energéticos y de abastecimiento.

En enero, Xi Jinping aprobó un paquete que incluyó 80 millones de dólares de asistencia financiera y 60.000 toneladas de arroz. Parte de esos cargamentos ya llegó durante el año y el Gobierno cubano presentó la ayuda como una expresión de solidaridad frente a las dificultades que atraviesa el país.

La relación también quedó bajo observación por su dimensión estratégica. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington identificó mediante imágenes satelitales cuatro instalaciones cubanas con capacidad de inteligencia de señales y señaló posibles vínculos con Beijing, aunque su análisis más reciente reconoce que no existe evidencia pública concluyente sobre la participación china en algunas de ellas.

La interpretación sobre este vínculo está disputada. Mientras Beijing y La Habana hablan de cooperación entre países soberanos y profundización de una “comunidad de futuro compartido”, sectores críticos consideran que la creciente dependencia de asistencia externa puede limitar el margen económico y estratégico cubano, una evaluación política que no equivale por sí misma a una pérdida formal de soberanía.

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