Curiosidades | 07:31

¡Es un loquito!

El candidato eterno de Filipinas que convirtió la política en un espectáculo

Pascual Borbon Racuyal intentó llegar a la Presidencia de Filipinas durante más de 5 décadas. Sus propuestas extravagantes, las polémicas que protagonizó y su persistencia lo transformaron en uno de los personajes más insólitos de la historia electoral del país.

Durante más de medio siglo, el nombre de Pascual Borbon Racuyal apareció una y otra vez en las boletas presidenciales de Filipinas. Sin pertenecer a una fuerza política de peso ni contar con una estructura electoral, este mecánico de origen cebuano se convirtió en un personaje tan persistente como excéntrico, al punto de transformarse en una curiosidad de la historia política del país asiático.

Racuyal lanzó su primera candidatura presidencial en 1935, enfrentando a figuras históricas como Manuel Quezón y Emilio Aguinaldo. Desde entonces intentó competir en casi todas las elecciones presidenciales hasta 1986, cuando la Comisión Electoral filipina decidió descalificarlo bajo la figura de "candidato de molestia", una categoría reservada para postulantes sin posibilidades reales y cuya participación podía generar confusión entre los votantes.

Su trayectoria estuvo marcada por propuestas que despertaron burlas y controversias. Entre sus promesas figuraban la construcción de carreteras de plástico para evitar su deterioro y un inusual sistema de gobierno mediante "control remoto" o "satélite". Además, en 1953 invitó al entonces popular alcalde de Manila, Arsenio Lacson, a integrar su fórmula presidencial, aunque la propuesta fue rechazada públicamente con ironía. Años después, durante la campaña de 1969, desafió al presidente Ferdinand Marcos y al senador Sergio Osmeña Jr a un debate de 12 horas en la Plaza Miranda, una iniciativa que tampoco prosperó.

Si bien nunca obtuvo un respaldo significativo en las urnas (apenas reunió algunos cientos de votos en las elecciones en las que logró figurar oficialmente), Pascual Racuyal terminó ocupando un lugar singular en la historia política de Filipinas. Con el paso del tiempo dejó de ser recordado por sus aspiraciones presidenciales para convertirse en un personaje casi legendario, símbolo de la persistencia y de las campañas más insólitas que registró la democracia filipina.

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