Política | 09:14
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El desconocido punto de contacto entre Santiago Caputo y Victoria Villarruel: el rol de Emilio Viramonte Olmos en la interna del poder
¿Hay aún líneas entre el asesor presidencial y la vicemandataria?
En medio de la creciente tensión dentro del oficialismo, una reciente revelación periodística puso bajo la lupa un vínculo poco conocido entre 2 figuras centrales del esquema político de Javier Milei: el asesor presidencial Santiago Caputo y la vicepresidente Victoria Villarruel.
Según se detalla en una investigación publicada por Parlamentario, el punto de contacto entre ambos habría sido Emilio Viramonte Olmos, un dirigente cordobés que ocupó por un breve período un cargo clave en el Senado y que habría funcionado como puente informal entre ambos espacios antes de la ruptura política definitiva.
La información cobra relevancia en un contexto de fuerte fragmentación interna dentro del oficialismo, donde las tensiones entre el entorno de la Casa Rosada, el sector que responde a Caputo y la estructura política que encabeza Villarruel en el Senado se han profundizado en los últimos meses.
Emilio Viramonte Olmos, abogado cordobés y dirigente con vínculos políticos y protocolares previos en distintos espacios, fue designado como secretario administrativo del Senado bajo la órbita de la vicepresidenta.
Su llegada se dio en el marco de una reconfiguración del equipo de conducción de la Cámara alta impulsada por Villarruel, en un intento por ordenar la administración legislativa y consolidar su control interno del cuerpo.
Sin embargo, su permanencia en el cargo fue breve y estuvo atravesada por tensiones internas y diferencias sobre el funcionamiento del área administrativa. De acuerdo con distintas reconstrucciones periodísticas, Viramonte Olmos habría mantenido vínculos tanto con el entorno de Villarruel como con actores del círculo libertario más cercano a la Casa Rosada.
Entre ellos se menciona al asesor presidencial Santiago Caputo, quien ocupa un rol estratégico en la articulación política del gobierno nacional y en la coordinación de negociaciones con distintos sectores del poder legislativo.
En ese marco, el dirigente cordobés aparece como una figura bisagra en un momento de transición política: habría sido uno de los pocos interlocutores con llegada simultánea a ambos sectores antes de que la relación entre Villarruel y el núcleo duro del oficialismo comenzara a deteriorarse de manera visible.
Con el correr de los meses, esa conexión perdió relevancia a medida que se profundizó la interna entre la vicepresidenta y el entorno más cercano al Presidente. El propio recorrido de Viramonte Olmos en el Senado fue breve y marcado por la inestabilidad.
Tras su designación, ocupó la Secretaría Administrativa en reemplazo de María Laura Izzo, pero su gestión se vio limitada por disputas internas sobre el control de la estructura administrativa de la Cámara alta. Finalmente, terminó alejándose del cargo en medio de versiones sobre diferencias con la conducción del Senado y la falta de margen operativo dentro del esquema institucional.
En paralelo, la relación entre Santiago Caputo y Victoria Villarruel fue pasando de una convivencia inicial dentro del mismo proyecto político a un enfrentamiento cada vez más evidente. Mientras Caputo se consolidó como uno de los principales articuladores del poder presidencial, Villarruel fue construyendo un perfil propio en el Senado, con autonomía respecto de la Casa Rosada y con roces crecientes en la dinámica interna del oficialismo.
En ese proceso, el caso de Viramonte Olmos aparece como una pieza secundaria pero ilustrativa de una etapa inicial en la que aún existían canales de comunicación indirectos entre ambos sectores. Con el endurecimiento de la interna, esos vínculos se diluyeron y el esquema de poder quedó dividido en bloques más definidos y con menor margen de interlocución cruzada.
La aparición de este "punto de contacto" también vuelve a poner en foco las tensiones más amplias dentro del oficialismo, donde confluyen disputas entre el entorno presidencial, el equipo de asesores encabezado por Caputo y la estructura política que responde a Villarruel en el Congreso.
Un triángulo de poder que, lejos de estabilizarse, continúa reconfigurándose en función de los equilibrios internos del gobierno. En ese marco, el caso Viramonte Olmos no solo se presenta como una anécdota de gestión parlamentaria, sino como una pieza más de la compleja ingeniería política que acompaña al oficialismo en su etapa de consolidación y conflicto interno.
