Opinión | Ayer
Crisis penitenciaria bonaerense
El número que no cierra
El sistema penitenciario de la Provincia de Buenos Aires cuenta con 26.868 plazas oficiales, pero aloja a decenas de miles de personas por encima de su capacidad. La superpoblación condiciona el acceso al trabajo, la educación, la salud y los programas de tratamiento.
Por Ariel Layera
El sistema penitenciario de la Provincia de Buenos Aires es el más grande de la Argentina.
Hoy cuenta con 58 cárceles, 14 alcaidías departamentales, un hospital penitenciario y un centro de tránsito. En total, son 74 establecimientos bajo la órbita del Servicio Penitenciario Bonaerense.
La capacidad oficial declarada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos es de 26.868 plazas. Esa es la cantidad de camas y celdas disponibles en condiciones mínimas.
La población real es otra. Según la Comisión Provincial por la Memoria 2026, el SPB aloja a 57.900 personas solo en cárceles y alcaidías. Si se suman las comisarías y el monitoreo electrónico, el total asciende a 63.934 personas privadas de la libertad.
La diferencia es de 31.000 plazas. Hay más del doble de personas que lugares disponibles y la tasa de superpoblación es del 116 por ciento. Donde debería haber uno, hay más de dos. En pabellones del Conurbano, donde deberían alojarse 60, hay 140.
Ese número explica todo lo demás. Da cuenta de la violencia y de por qué no hay trabajo, escuela ni salud para todos. Cuando el sistema está al 216 por ciento de su capacidad, no hay programa de tratamiento que alcance.
Entre 2020 y 2026 se incorporó a 32.000 internos a la formación educativa y laboral, más de la mitad de la población. Sin embargo, la cantidad de detenidos siguió creciendo más rápido que las plazas. Cada nueva cárcel que se inaugura queda llena antes de abrir por completo.
El segundo dato crítico son las comisarías. La falta de cupos en el SPB hace que cientos de personas permanezcan durante meses en dependencias policiales sin trabajo, escuela ni régimen. Solo tienen el encierro en un calabozo. Es el eslabón más crítico del contexto de encierro.
El tercer dato es la distribución geográfica. Las unidades del Conurbano, Florencio Varela, La Plata, Olmos, San Martín y Merlo, concentran el 70 por ciento de la superpoblación. Son las más cercanas a los juzgados y a las familias. Las del interior, General Alvear, Barker y Saavedra, presentan menores niveles, pero rompen el vínculo familiar, clave para bajar la reincidencia.
El Contexto de Encierro no es solo cuánta gente hay encerrada, sino también en qué condiciones permanece. Un pabellón preparado para 60 personas, pero ocupado por 140, no puede tener un taller ni aulas todos los días.
Por eso, el programa Más Trabajo Menos Reincidencia, con 16.035 personas trabajando, choca con un límite material. Representa el 25 por ciento del total. Uno de cada cuatro trabaja.
Lo mismo ocurre con la educación. Hay 32.000 personas en formación y más de 30.000 sin acceso regular.
Sin plazas no hay tratamiento. Sin tratamiento no baja la reincidencia. Sin una reducción de la reincidencia no hay impacto en la seguridad.
