Opinión | 17:03
Geopolítica internacional y disputa por el poder global
El ocaso del unipolarismo y el inicio del orden multipolar
La crisis económica europea, el papel de la OTAN en Ucrania, la financiarización de los conflictos, la situación en Gaza y las negociaciones energéticas entre Estados Unidos y Rusia forman parte de un escenario marcado por la disputa de recursos estratégicos y las intervenciones políticas en América Latina.
Por Nicolás Hourclé
Este análisis político aborda la coyuntura geopolítica global a partir de las tensiones del capital financiero, la diplomacia energética y las intervenciones del Norte Global en el Sur Global.
1. La crisis europea y el rol de la OTAN en Ucrania
Europa atraviesa una profunda crisis estructural, caracterizada por una desindustrialización acelerada, el encarecimiento de la energía tras la interrupción del suministro ruso y el estancamiento del modelo de bienestar que sostuvo el consenso social después de la Segunda Guerra Mundial.
La crisis de competitividad europea se desarrolla a partir de dos procesos relacionados. Por un lado, la pérdida del acceso a la energía rusa barata contribuye a la desindustrialización y la inflación. Por otro, la militarización impulsada por la OTAN favorece la expansión de la infraestructura militar en el continente.
Desde una lectura político-estratégica, el avance de la OTAN hacia el este no persigue únicamente un despliegue militar en sentido estricto, sino también el establecimiento de un enclave geopolítico. Esta estrategia contempla tres objetivos principales.
Infraestructura militar avanzada: Instalar capacidades ofensivas, sistemas de inteligencia y mecanismos de defensa electrónica a pocos kilómetros del corazón territorial ruso.
Proyección de poder: Mantener a la industria militar del Atlántico Norte en un ciclo ininterrumpido de rearmamento, acompañado por presupuestos récord entre los países miembros de la alianza.
Control defensivo sobre Europa: Garantizar, mediante la continuidad del conflicto, la subordinación de la política exterior europea a las prioridades estratégicas definidas desde Washington.
2. Financiarización del conflicto: el rol de BlackRock en Ucrania y Gaza
La fase posbélica de los conflictos contemporáneos ya no responde al modelo de financiamiento mediante fondos estatales, como ocurrió con el Plan Marshall, sino a un esquema vinculado con el capital financiero transnacional. Bajo esta lógica, la reconstrucción de los territorios afectados se articula con los intereses de grandes gestoras de inversiones.
Ucrania: Fondo de Reconstrucción (Development Fund). El modelo financiero contempla alianzas con firmas como BlackRock y J.P. Morgan para privatizar infraestructura crítica, tierras agrícolas e industrias estratégicas como contrapartida al financiamiento internacional. De esta manera, los recursos destinados a la recuperación económica quedan vinculados con operaciones de inversión sobre activos fundamentales del país.
Gaza: capitalismo de ruinas. La dinámica planteada consiste en una reconfiguración territorial proyectada sobre áreas devastadas, que facilitaría operaciones inmobiliarias, el desarrollo de infraestructura portuaria y la extracción de gas frente a las costas del enclave. La destrucción del espacio urbano aparece, dentro de este esquema, como una oportunidad para impulsar nuevos proyectos económicos.
Este modelo convierte la reconstrucción en una fuente de rentabilidad financiera. A su vez, la devastación de las ciudades abre espacio para procesos masivos de especulación corporativa.
3. Medio Oriente y las dinámicas en Gaza
El análisis desarrollado desde la ciencia política crítica sobre la actuación de la administración de Benjamin Netanyahu señala una convergencia entre una concepción extremista de la seguridad nacional y la ingeniería demográfica. Esta interpretación se estructura alrededor de tres dimensiones principales.
Uso desproporcionado de la fuerza: El despliegue de tácticas militares masivas y el bloqueo sistemático de insumos vitales buscan minar la viabilidad de la vida civil en el territorio.
Anexión de facto: Más allá del objetivo formal de neutralizar a las alianzas armadas, la estrategia procura alterar de manera irreversible la composición demográfica y la configuración territorial del enclave de Gaza.
Sanciones institucionales: Esta doctrina ha provocado un aislamiento diplomático internacional sin precedentes, reflejado en las acciones judiciales planteadas ante organismos como la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
4. El pragmatismo energético: las negociaciones Trump-Putin
Detrás del discurso ideológico que contrapone autocracia y democracia, la geopolítica real (Realpolitik) se estructura a partir del comercio energético. En este escenario, las relaciones entre Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, y Rusia, encabezada por Vladímir Putin, responden también a intereses económicos y necesidades de abastecimiento.
El esquema de negociación energética contempla licencias temporales y mecanismos de flexibilización que permiten la importación de diésel y otros derivados de hidrocarburos. Estas medidas buscan estabilizar los costos internos y contener las presiones inflacionarias.
La dinámica tiene consecuencias sobre la red energética global. Europa afronta sobreprecios por el gas natural licuado (GNL) estadounidense y otros combustibles, mientras Washington conserva un margen de negociación táctica con Moscú.
Las conversaciones pragmáticas que incluyen permisos temporales de exportación muestran que, bajo gobiernos como el de Donald Trump, la seguridad energética interna se antepone a la arquitectura de sanciones multilaterales. De este modo, se habilitan acuerdos directos orientados a contener las presiones inflacionarias dentro del mercado estadounidense.
5. El "laboratorio" en América Latina y el papel de USAID
El agotamiento del modelo neoliberal clásico en América Latina ha dado paso a experimentos de intervención política indirecta, vinculados con el denominado poder blando (soft power). Estas prácticas se desarrollan mediante mecanismos institucionales, financieros y de influencia sobre las estructuras de poder regionales.
Intervención institucional: A través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y fundaciones afiliadas, la influencia se desplaza desde las invasiones abiertas hacia el financiamiento de ONG, la reestructuración del Poder Judicial mediante fenómenos de lawfare y el respaldo a programas de formación destinados a las élites políticas.
Desarticulación soberana: El objetivo central consiste en impedir la consolidación de bloques autónomos capaces de ejercer control sobre materias primas críticas, como el litio, el petróleo y el agua dulce.
Giro hacia el libre mercado: Frente al descontento social, se financia e impulsa el ascenso de corrientes libertarias o de extrema derecha radical que garanticen la privatización acelerada de bienes comunes y el alineamiento irrestricto con el eje geopolítico de Washington.
El Senado de Estados Unidos aprueba sanciones que apuntan contra Putin
Este informe en video explica cómo la dinámica energética entre la administración estadounidense y Rusia impacta sobre las sanciones globales y la geopolítica militar en Europa oriental.
