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Internacional
Estados Unidos endurece su ofensiva global y reaviva tensiones con China, Venezuela y Rusia
Las presiones de Washington sobre Caracas y Beijing, sumadas a la incautación de un buque petrolero que desató la reacción de Moscú, exponen un escenario internacional cada vez más marcado por la confrontación y la disputa por el poder global.
Las tensiones internacionales volvieron a escalar en distintos frentes con Estados Unidos como eje de los conflictos, esta vez a partir de su política exterior hacia Venezuela y de una acción militar que provocó una dura reacción de Rusia. En ambos casos, China y Moscú aparecen como actores clave en el tablero geopolítico que se reconfigura frente a las presiones impulsadas durante la administración de Donald Trump.
Por un lado, la relación entre China y Venezuela volvió a quedar en el centro de la escena luego de que Caracas reafirmara su decisión de profundizar los acuerdos estratégicos con Beijing. Desde el Gobierno venezolano remarcaron que el vínculo bilateral se sostiene sobre la cooperación económica, energética y tecnológica, y que no será condicionado por las advertencias ni las sanciones promovidas desde Washington.
En ese marco, las autoridades venezolanas destacaron el respaldo político de China frente a lo que consideran una política de asfixia económica y diplomática impulsada por Estados Unidos.
El fortalecimiento del eje China–Venezuela se produce en un contexto de creciente disputa global, donde Washington busca frenar la expansión de la influencia china en América Latina, especialmente en sectores estratégicos como el petróleo y las finanzas. Desde Beijing, en tanto, se insiste en el respeto a la soberanía de los Estados y se rechaza el uso de sanciones unilaterales como herramienta de presión política.
En paralelo, otro episodio elevó la tensión internacional cuando Estados Unidos incautó un buque petrolero vinculado a intereses rusos en aguas internacionales. La reacción de Moscú fue inmediata y contundente. El Gobierno ruso condenó la acción, calificándola como una violación del derecho internacional y de la libertad de navegación, y denunció el uso ilegítimo de la fuerza contra una nave civil.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia advirtieron que este tipo de operativos militares incrementan el riesgo de una escalada mayor y sientan un precedente peligroso en el ámbito del comercio marítimo global. Además, señalaron que la incautación del buque y la retención de su tripulación constituyen una provocación directa en un escenario ya marcado por la confrontación entre potencias.
Ambos hechos reflejan un patrón común: el endurecimiento de las disputas geopolíticas en un mundo cada vez más fragmentado, donde las sanciones, los bloqueos y las acciones militares se combinan como herramientas de presión. China, Rusia y Venezuela coinciden en cuestionar el rol de Estados Unidos como actor unilateral, mientras buscan consolidar alianzas que desafíen el orden internacional promovido desde Washington.
La disputa por el control de rutas energéticas, mercados y áreas de influencia vuelve así a ocupar un lugar central en la agenda global, con consecuencias que exceden a los países involucrados y reafirman un escenario de creciente tensión entre las grandes potencias.
