Opinión | 06:00
Análisis
¡Había una vez! Un juez perseguido
Hoy no, porque esta historia no se la puedo contar a ellos, aunque espero que algún día la conozcan. O, mejor dicho, que conozcan a su protagonista.
Por Franco Ricoveri
Tengo un poco olvidado el contarles cosas lindas a los nietos. Quizás porque nos tapan otro tipo de hechos… No sé, de cualquier forma, está mal. Vamos a tratar de recuperarnos en un futuro. Hoy no.
Hoy no, porque esta historia no se la puedo contar a ellos, aunque espero que algún día la conozcan. O, mejor dicho, que conozcan a su protagonista.
Justo, en estos días cercanos al Día del Niño por Nacer, estaba leyendo un librito de Alfredo López, juez federal de Mar del Plata desde hace más de veinte años: Resistir para reconquistar. Es un hombre de una trayectoria impecable. Ha sido siempre una de las voces más valientes para defender la vida. Contracorriente, obviamente. Y eso, en esta Argentina, se paga. Y caro.
Porque la lucha por la vida, especialmente la de los niños, aunque parezca algo tan elemental como necesario, en este mundo homicida, es heroica. Él se ocupó de dejarlo bien claro: además de antinatural, el aborto es anticonstitucional y viola todas nuestras leyes superiores. Pero, como dice en el libro “si no les interesa la justicia, menos les va a interesar el derecho, que es instrumental y el medio para alcanzar el fin último que es la justicia”.
También, hay que recordarlo para su honra, fue de las pocas voces con sentido común que se oyeron en ese período tenebroso al que llamamos “pandemia” donde el mundo se diplomó de idiotez.
¿A quién le sirve que estemos mal?
“El sistema que nos oprime, ya sea por derecha o por izquierda, tiene la misma terminal, que es el poder internacional del dinero. De manera que tanto el liberalismo como el marxismo responden a esos intereses”. (p. 28)
¡Pobre Juez López! ¡Se ganó con estas denuncias la enemistad de todos los poderosos del mundo! Y como decíamos, eso se paga caro. “El objetivo es el control poblacional”, nos dice más adelante… “Son psicópatas”. ¡Claro que sí! Hagan la lista y todos encajan.
Y claro… Es en este orden que se inscriben los grandes crímenes de nuestros días. Y aquí sumemos todo: el aborto es, por cantidades, el peor, pero hay mucho más: las drogas, las ideologías “antihumanas” y, sobre todo las guerras… Las guerras más crueles que haya conocido la humanidad.
En este orden, al Juez López le han indignado especialmente los crímenes cometidos por Israel en sus guerras contra los palestinos. Los ha denunciado con claridad. ¿Alguien puede negar la atrocidad que muestran sus números? Y eso se paga todavía más caro. Una vez más no importa la realidad, sino el relato. Hoy las bombas israelíes atacan a poblados cristianos del Líbano, pero nadie lo denuncia.
Y eso que no hay excusa válida, porque allí no hay terroristas. Silencio… Decir algo conlleva la persecución, la denuncia. Decir algo contra Israel es siempre un acto racista, nazi, etc., etc. Algo intolerable para este gobierno, para el anterior y para cualquiera de los anteriores… Cada vez más. ¡Pobre Juez López! Pero miles de argentinos lo siguen por las redes y le creen.
Y es por eso que hoy está denunciado.
La Justicia injusta
El plenario del Consejo de la Magistratura tiene que resolver en los próximos tiempos su destitución. Nada menos. Se atrevió a criticar al gran poder del Dinero. Se atrevió a denunciar complicidades.
Sí, ya sé que Usted recuerda a los Oyarbides con sus anillitos y corrupciones, o a los Zaffaronis con sus garantismos y burdeles, o a los tantos otros que nunca fueron ni serán ni denunciados, ni destituidos. Obvio que no. A esos el poder los termina premiando, porque son cómplices y funcionales.
Lo cierto es que no puede haber paz sin justicia verdadera. Ni en la Argentina, ni en el mundo. Y, como la justicia (política, social, la que quiera), hoy es una palabra vacía, al Juez López lo denuncian y persiguen. Se lo acusa de racismo. ¡A alguien que siempre defendió la vida de los más débiles! ¿No recuerdan sus acusadores que el racismo de Margaret Sanger fue el gran motor del aborto en occidente?
Había que “disminuir” la población de “afrodescendientes”, como ahora hay que decir. Del mismo modo que ahora hay que sacarse de encima a los viejos, a los enfermos, a todos los que no encajen con el “mundo feliz” que proyectan sus ingenieros sociales. Para eso están las guerras también, ¿qué se creen? Hay gente que sobra y por eso los quieren exterminar.
Conclusión
Y es robada al libro del juez López, para que vean hasta dónde llega su atrevimiento: “El sistema está cooptado por el enemigo, razón por la cual debemos encontrar la salida como en un laberinto, por arriba, saliendo del contexto para poder restaurar los valores tradicionales y reconstruir la Nación”.
¿Será posible? Él cree que sí, por eso sigue luchando. Está claro que al Juez López ya lo condenaron. Le hubiese sido más fácil mirar para otro lado… Cuarenta años en la Justicia sin una denuncia echados por la borda… ¿Quién se creerá? ¿Cómo se le ocurre?
Se le ocurrió simplemente porque tiene conciencia y no quiere ser esclavo. No quiere “bajar la cerviz y sumarse al rebaño”. Se le ocurrió porque lleva la sangre del Libertador en sus venas, se le ocurrió porque cuando era joven vio el ejemplo de los que supieron morir en Malvinas luchando contra el mismo enemigo. Se le ocurrió porque no sabe rendirse, aún en un mundo que solo sabe rendirse. Y se le ocurrió porque está harto.
Harto de un país que, aunque pasen los gobiernos se sigue revolcando en la corrupción. Harto de un mundo se ensaña siempre con los más débiles: con los niños nacidos, que siempre son las primeras víctimas de las guerras; con los niños por nacer que son el objetivo a liquidar por el poder mundial, que siempre es y será homicida.
Él habla de “resistir para reconquistar”. Yo le creo.
