Otros Municipios | 20:49

Crisis municipal y despidos

La desidia y la furia de Egüen: el despido de dos empleadas tras un documental que expuso el abandono en 25 de Mayo

El intendente de 25 de Mayo optó por desvincular a la delegada de Ernestina y a otra empleada municipal por haber participado en un informe que reveló el estado real de la localidad y las condiciones de abandono que atraviesa.

Un informe televisivo dejó al descubierto lo que el intendente de 25 de Mayo, Ramiro Egüen, prefería no mostrar: un pueblo abandonado, con calles desiertas, una estación de tren en ruinas y una comisaría vacía. Ernestina, que alguna vez albergó a varios miles de habitantes, hoy cuenta con apenas entre 100 y 150 vecinos, una escuela con unos 20 alumnos y un jardín de infantes al que asisten solamente 9 niños.

Son cifras que no aparecen en los comunicados oficiales del municipio, pero que saltan a la vista de cualquiera que recorra la localidad. Se trata de una población que se vacía mientras el Estado municipal mira hacia otro lado, sin planes concretos de repoblación ni inversiones visibles en infraestructura, y con el antiguo orfanato Colegio Dr. Enrique A. Keen, cerrado desde principios de los años 90, como símbolo de décadas de abandono acumulado.

Ante esa evidencia, la respuesta del Ejecutivo municipal no fue un plan de puesta en valor ni un reconocimiento del fracaso de sus políticas, sino la destitución de quienes aceptaron mostrar la realidad. La Municipalidad informó oficialmente que Egüen resolvió desvincular de sus funciones a la coordinadora de la localidad, Victoria Pastorelli, y a otra empleada municipal, al sostener que el material audiovisual fue realizado a título personal y bajo una impronta que no representa la política institucional.

El comunicado también se encargó de aclarar que el video no fue autorizado por el intendente y que los dichos e imágenes difundidos responden exclusivamente a quienes participaron en su elaboración. Sin embargo, omitió cuidadosamente dar explicaciones sobre el estado real de las calles, los edificios y los servicios que quedaron expuestos en pantalla.

Los hechos retratados en el documental no fueron invenciones de un relato paranormal, sino la constatación visible de años de desidia: un antiguo orfanato nunca recuperado, servicios en decadencia y una comunidad que se achica en silencio. Pastorelli, nacida y criada en Ernestina, fue una de las voces que reconoció en el informe que el pueblo atraviesa un momento difícil y que los visitantes perciben el abandono, declaraciones que le costaron el cargo.

Su testimonio, lejos de ser una traición institucional, era el de una funcionaria que conocía cada rincón de su localidad y que no negaba lo evidente. La situación reflejada en la producción audiovisual, además de exponer el deterioro de Ernestina, terminó desencadenando una decisión del Ejecutivo contra quienes participaron en ella.

El episodio se inscribe, además, en un contexto político más amplio: la oposición acusó al oficialismo de haber facilitado un relato que ridiculiza a la localidad. También recordó que la gestión del kirchnerista Hernán Ralinqueo, a pesar de ser una de las más corruptas que vivió la ciudad, al menos incluyó a Ernestina entre los pueblos destacados en guías turísticas provinciales, un posicionamiento que hoy parece lejano.

Desde la Subsecretaría de Turismo respondieron con un comunicado en el que se desvincularon de la producción, aseguraron que solo se ofreció una visita guiada habitual y rechazaron las referencias a Ernestina como pueblo fantasma. Sin embargo, no explicaron por qué, tras casi tres años de gestión, el municipio no logró revertir el éxodo ni reactivar el patrimonio histórico que tanto invocan en sus discursos.

Mientras el intendente firma comunicados para desligarse de responsabilidades y asegurar que no mantiene relación contractual con los inmuebles exhibidos, en Ernestina siguen faltando respuestas concretas sobre empleo, servicios e infraestructura. Los vecinos observan que la prioridad del jefe comunal parece ser perseguir a quienes mostraron el abandono, en lugar de ocuparse de revertirlo.

Despedir a dos empleadas resulta más sencillo que explicar por qué un pueblo con historia y patrimonio terminó virtualmente vacío durante esta gestión, así como anunciar obras, inversiones o políticas que devuelvan a Ernestina el lugar que merece. Para la comunidad, el mensaje es claro: mostrar el abandono tiene consecuencias, pero abandonar el pueblo, aparentemente, no.

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