Política | Ayer

Clima complejo

Mientras crecen los desafíos disciplinarios, Docentes bonaerenses reclaman recuperar autoridad en las aulas

La convivencia escolar aparece como uno de los ejes centrales de la preocupación dentro de la comunidad educativa.

La escuela secundaria bonaerense atraviesa una situación cada vez más compleja para quienes deben sostener diariamente la tarea educativa. Lejos de los debates políticos y de las estadísticas oficiales, numerosos docentes describen un escenario marcado por conflictos permanentes, episodios de violencia, falta de respaldo institucional y un creciente desgaste emocional.

Los recientes hechos ocurridos en la Escuela Secundaria número 5 de Mar de Cobo volvieron a poner el tema en discusión, aunque muchos trabajadores de la educación sostienen que se trata de una problemática que se repite en distintos puntos de la provincia. Durante los últimos años se multiplicaron las denuncias por agresiones entre estudiantes, amenazas, peleas dentro de los establecimientos y situaciones que obligaron a suspender actividades o activar protocolos de emergencia.

En Mar del Plata, la agresión sufrida por un estudiante de la Escuela Secundaria número 38 fue uno de los casos que generó preocupación en la comunidad educativa. A eso se suman episodios registrados en otros distritos bonaerenses donde hubo denuncias por amenazas, enfrentamientos físicos y situaciones de extrema tensión dentro de las aulas.

Muchos docentes reconocen que la secundaria dejó de ser uno de los destinos laborales más buscados dentro del sistema educativo. Cada vez más trabajadores intentan trasladarse a escuelas para adultos, donde aseguran encontrar un clima institucional más estable, estudiantes con objetivos definidos y menores niveles de conflictividad.

A las dificultades de convivencia se suman otros problemas estructurales. Los educadores advierten sobre la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el aumento constante de tareas administrativas y la sensación de contar con pocas herramientas para intervenir frente a situaciones disciplinarias complejas.

"Cada vez se le exige más a la escuela y se le da menos respaldo", es una de las frases que más se repite entre quienes trabajan en el sistema. Muchos sostienen que las instituciones educativas terminan absorbiendo problemáticas sociales, familiares y económicas para las cuales no cuentan con recursos suficientes.

La preocupación también apunta al rol de las familias. Diversos docentes consideran que existe una creciente transferencia de responsabilidades hacia la escuela, que muchas veces debe asumir funciones que históricamente correspondían al ámbito familiar, vinculadas a límites, convivencia y acompañamiento cotidiano.

Mientras tanto, directivos, preceptores, equipos de orientación y profesores intentan sostener el funcionamiento de las escuelas en un contexto cada vez más exigente. Para muchos trabajadores de la educación, la discusión ya no pasa únicamente por cuestiones presupuestarias, sino también por el reconocimiento de la autoridad docente, la convivencia escolar y el acompañamiento integral de los estudiantes.

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