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Territorio sensible

Ofrecen en venta un campo de 336 hectáreas junto a Mar de Cobo y crece la preocupación ambiental

El predio fue difundido por Robles Casas y Campos como ideal para desarrollos inmobiliarios. Desde la Municipalidad de Mar Chiquita indicaron que no existen solicitudes ni permisos vinculados al terreno.

El agente inmobiliario Robles Casas y Campos difundió imágenes de un campo de 336 hectáreas ubicado lindero a Mar de Cobo, en el Partido de Mar Chiquita, y lo presentó como una oportunidad para posibles desarrollos inmobiliarios. La publicación abrió interrogantes por la cercanía del predio a la Albufera de Mar Chiquita y por las características ambientales del terreno.

La zona incluye humedales, dunas, bosques y ambientes costeros sensibles, elementos que vuelven más compleja cualquier intervención futura. Entre los puntos que generan preocupación aparecen los posibles impactos sobre acuíferos subterráneos, escurrimientos naturales, corredores biológicos, circulación vehicular y generación de residuos.

Desde la Municipalidad de Mar Chiquita indicaron que existió un encuentro con representantes de la propiedad. En esa reunión se expuso la complejidad del terreno por las restricciones de la franja de playa y por la presencia de numerosos cursos de agua internos.

Las autoridades municipales remarcaron además que no existen solicitudes ni permisos vinculados al predio. Ese dato resulta central en medio de la difusión comercial del campo, ya que cualquier avance sobre un proyecto debería atravesar instancias formales de evaluación y autorización.

Pese a ese escenario, el agente inmobiliario presentó el campo como “ideal para desarrollos inmobiliarios”. En la publicación destacó que cuenta con 80 hectáreas de bosque, 2.000 metros de frente sobre la Autovía 11 y 1.300 metros de costa de mar, además de su cercanía con la Autovía 2 y la ciudad de Mar del Plata.

 

La difusión de las imágenes volvió a poner en discusión los límites ambientales y las condiciones de uso del suelo en Mar Chiquita. En una zona de alta sensibilidad ecológica, la eventual transformación del predio reabre preguntas sobre planificación territorial, controles estatales y protección de los ambientes costeros.

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