Opinión | Ayer
Análisis
Personajes de infancia en clave de empresa familiar
El especialista Leonardo J. Glikin analiza cómo los modelos de liderazgo presentes en las clásicas series televisivas del siglo pasado pueden reflejarse hoy en las dinámicas y tensiones de la empresa familiar.
Por Leonardo J. Glikin (*)
Hay formas de aprender que no pasan por la enseñanza formal, ni por los libros, ni siquiera por la experiencia directa. Se filtran en la vida cotidiana, casi sin que uno lo advierta. Para quienes crecimos mirando televisión en los años 60 y también durante los 70, cuando esas series seguían circulando, los modelos de conducta llegaban en capítulos semanales. No los analizábamos, pero los incorporábamos. Y en esas historias se delineaban ideas muy precisas sobre la autoridad, la justicia, el conflicto y la familia.
Muchos años después, esos mismos esquemas reaparecen en la empresa familiar.
Wyatt Earp: cuando alguien tiene que decidir. Wyatt Earp aparecía cuando no había reglas claras. No persuadía: decidía. En la empresa familiar es el fundador que avanzó sin garantías y ordenó aquello que estaba disperso. Su fortaleza está en la acción. Su límite, en la dificultad para soltar.
Matt Dillon: sostener cuando ya no hay épica. Matt Dillon no irrumpía, permanecía. Representa a quien sostiene la operación cotidiana, absorbe tensiones y garantiza continuidad. El riesgo no es el poder, sino el desgaste.
Bat Masterson: del hacer al decir. Masterson introduce la narrativa. En la empresa familiar es quien comunica, posiciona y legitima. Su riesgo es separarse de la realidad.
Maverick: la inteligencia que no se deja encuadrar. Maverick busca ganar sin confrontar. Representa el talento individual que crea valor, pero resiste estructuras rígidas.
Bonanza: la familia como estructura. Bonanza muestra la convivencia de roles. La empresa deja de ser individual y pasa a convertirse en un sistema.
Laramie: el equilibrio como tarea permanente. Laramie introduce la tensión complementaria. El conflicto no es un error: es motor de evolución.
Aprendamos de los viejos liderazgos para construir continuidad.
Estos personajes no compiten: describen funciones. El desafío no es elegir uno, sino reconocer cuándo cada uno resulta necesario. Son distintos tipos de liderazgo, muy valiosos a condición de que se ejerzan en el contexto adecuado. La continuidad depende, en gran medida, de ese equilibrio.
(*) Director de CAPS Consultores. Fundador de Grupos Estim
