Política | Ayer
Internas libertarias
Santa Fe: un ex militante radical y pro cuarentena ahora opera en LLA y genera fuerte rechazo en Venado Tuerto
Dylan Corba pasó de la Juventud Radical al anarcocapitalismo sin escalas. Su pasado militante, sus contradicciones públicas y su conducta dentro del espacio ya generaron tensiones en el equipo de Marisel Fabiani.
En Venado Tuerto se abrió una polémica que nadie esperaba, y cuyo protagonista no es un dirigente de peso dentro de La Libertad Avanza, sino el joven Dylan Corba, quien fue incorporado al armado político de Marisel Fabiani y hoy es mirado con desconfianza desde todos los sectores del espacio libertario.
Corba viene acumulando antecedentes incómodos para su nuevo posicionamiento político. Antes de su desembarco en LLA fue militante activo de la Juventud Radical, defendió las restricciones sanitarias del gobierno de Alberto Fernández durante la pandemia y se manifestó a favor de agendas estatistas vinculadas al activismo identitario. Hoy, sin transición ni autocrítica, se presenta como libertario duro, opositor al intervencionismo estatal y promotor del discurso de Javier Milei.
Dentro del espacio ya lo señalan por incoherencia ideológica y por una actitud que, según fuentes reservadas, genera más problemas que aportes. Dirigentes que trabajan con Fabiani sostienen que Corba interrumpe reuniones, se arroga roles que no le corresponden y actúa sin lineamientos, lo que provoca conflictos evitables en una estructura que aún intenta ordenarse.
A esto se suma la circulación de mensajes y rumores internos que indicarían un malestar cada vez mayor por su presencia. Consultadas por este medio, voces libertarias admiten preocupación: “No sabemos quién lo trajo… pero todos queremos saber quién se lo lleva”, repiten en off.
La oposición, llamativamente, no ha puesto foco en él. El conflicto es estrictamente interno. Corba se convirtió en un actor pequeño con un ruido demasiado grande, dejando en evidencia que LLA atraviesa un proceso de construcción donde la coherencia política resulta clave. Y es justamente lo que más le reclaman a él.
