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Gremiales

UATRE recorre industrias mientras reconoce que la informalidad domina el campo

El gremio participó de una jornada institucional en una firma agroindustrial mientras su secretario general advierte que la mayoría de los trabajadores rurales sigue sin registración.

El RENATRE eligió el Día de la Industria Nacional para visitar las instalaciones de Sol Frut S.A. en San Juan y entregar una certificación empresarial, una escena que abrió fuertes cuestionamientos por las prioridades del organismo mientras el secretario general de UATRE, José Voytenco, admite que alrededor del 70 por ciento de los trabajadores rurales del país se encuentra en la informalidad. La foto institucional quedó así frente a un problema bastante menos fotogénico, miles de peones trabajando por fuera de la registración laboral.

La actividad fue encabezada por el presidente del RENATRE, Abel Guerrieri, quien entregó la Certificación de Prácticas Laborales Sostenibles al analista de Recursos Humanos Roberto Andino, representante de Sol Frut. También participaron la gerente general Sol Henchoz, el delegado regional Cuyo Guillermo Zone, la jefa de la delegación San Juan Marcela Conde y representantes de la empresa y de UATRE.

El organismo destacó que Sol Frut es una compañía agroindustrial con más de 30 años de trayectoria, dedicada a la producción olivícola, alimentos y vinos, con establecimientos en San Juan, La Rioja y Corrientes. Durante la visita, las autoridades recorrieron sus instalaciones y conocieron los procesos productivos, justo mientras desde distintos sectores vinculados al trabajo rural aparece una pregunta bastante elemental sobre cuándo esa misma intensidad institucional se verá directamente en los campos junto a quienes financian y sostienen el sistema.

Las críticas también apuntan a la representación sindical dentro de la empresa. Según el planteo realizado contra la actividad, los trabajadores fotografiados pertenecerían a una actividad representada por el gremio aceitero y no por UATRE, cuyo convenio colectivo es señalado además como considerablemente superior al que consigue el sindicato rural encabezado por Voytenco.

Ahí aparece la contradicción más incómoda para la conducción. Voytenco reconoció públicamente que cerca del 70 por ciento de los trabajadores rurales permanece en la informalidad, además de advertir que las fiscalizaciones todavía encuentran situaciones de explotación, trata de personas y trabajo infantil. Si semejante diagnóstico sale de la boca del propio jefe nacional de UATRE, cuesta vender como gran vidriera de gestión una recorrida empresarial con certificación y foto incluida.

El dirigente también aseguró que el salario promedio rural ronda los 800 mil pesos mensuales y cuestionó que esté muy por debajo del costo de una canasta familiar. Además, advirtió sobre los efectos que podrían provocar los cambios laborales en la actividad frutícola, especialmente por la desaparición de la figura del trabajador permanente discontinuo y su eventual transformación en temporario.

Según Voytenco, esa modificación podría perjudicar la antigüedad acumulada por quienes regresan cada temporada para las cosechas de pera y manzana. UATRE anticipó acciones gremiales y judiciales contra los puntos de la reforma que considera perjudiciales, aunque el escenario que describe su propio secretario general también deja una pregunta sobre la responsabilidad sindical frente a una informalidad que ya no puede presentarse como un fenómeno marginal.

Mientras tanto, el RENATRE continúa promocionando su Certificación de Prácticas Laborales Sostenibles, un sello voluntario y gratuito que reconoce a empresas que cumplen la normativa laboral y aplican prácticas basadas en derechos laborales y humanos. La iniciativa incluso fue declarada de Interés Legislativo, Social y Productivo por la Cámara de Diputados de Santiago del Estero, donde el delegado provincial Oscar Chazarreta recibió el reconocimiento junto a representantes de UATRE y legisladores del Frente Cívico.

El certificado promete reputación empresarial, visibilidad, confianza de consumidores y mejores oportunidades de acceso a mercados. El problema para RENATRE y UATRE es que ningún sello alcanza para tapar el número que su propia conducción puso sobre la mesa, si realmente siete de cada diez trabajadores rurales están fuera de la formalidad, la prioridad parece bastante más urgente que encontrar otra empresa donde cortar cintas, recorrer instalaciones y acomodarse para la foto.

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