Política | 02/09

Exclusivo

Talerico se mete en la rosca bonaerense y busca su lugar entre el PRO y Milei

María Eugenia Talerico intenta consolidar una alternativa liberal-republicana por fuera de La Libertad Avanza y del PRO. Su nombre empieza a circular como una posibilidad para 2027, mientras en la interna política aparecen versiones que la vinculan al massismo, aunque no existen pruebas públicas que sostengan esa acusación.

La carrera hacia la Gobernación bonaerense de 2027 comienza a mostrar un escenario cada vez más fragmentado, con nombres que buscan posicionarse antes de que se definan las grandes alianzas electorales. En ese tablero aparece María Eugenia Talerico, dirigente de perfil liberal-republicano que pretende construir una alternativa propia por fuera de La Libertad Avanza (LLA) y de Propuesta Republicana (PRO).

La exfuncionaria de Mauricio Macri intenta ocupar un espacio político bastante específico: el de aquellos votantes que se identifican con la derecha, el liberalismo económico, el discurso anticorrupción y una fuerte identidad antikirchnerista, pero que no necesariamente se sienten representados por la actual conducción libertaria ni por el acercamiento entre el macrismo y Javier Milei.

Talerico fue vicepresidenta de la Unidad de Información Financiera durante el Gobierno de Macri y desarrolló buena parte de su trayectoria profesional alrededor del derecho penal, el lavado de dinero y las políticas de integridad financiera. Su perfil técnico terminó transformándose en una identidad política que actualmente intenta trasladar a una construcción electoral bonaerense.

La dirigente, además, nunca ocultó sus diferencias con la estrategia de Mauricio Macri de acercamiento a La Libertad Avanza. En enero de 2025 llegó a calificar como un “enchastre” un eventual acuerdo entre el PRO y el espacio libertario y dejó en claro que no quería formar parte de una construcción que implicara el reciclaje de dirigentes provenientes de distintos sectores políticos.

Esa posición terminó convirtiéndose en uno de sus principales activos políticos. Mientras buena parte del PRO avanzó hacia una convivencia cada vez más estrecha con Milei, Talerico decidió preservar una identidad propia y apostar por un espacio liberal-republicano independiente.

El experimento de Potencia

La construcción electoral de Talerico tuvo su primera prueba importante en las elecciones bonaerenses de 2025, cuando Potencia intentó presentarse como una alternativa liberal por fuera de las estructuras de PRO y LLA. El espacio reunió a sectores como el MID y UNIR y buscó desarrollar una estructura territorial en las distintas secciones electorales de la provincia. La apuesta apuntó especialmente a dirigentes del interior bonaerense, sectores productivos y votantes desencantados tanto con el peronismo como con la evolución de las principales fuerzas de derecha.

Sin embargo, el resultado electoral estuvo lejos de convertirse en un fenómeno de masas. Potencia obtuvo alrededor del 0,70 por ciento de los votos en aquella elección, un porcentaje que mostró las dificultades que enfrenta cualquier construcción que intente desafiar simultáneamente al peronismo, al PRO y a La Libertad Avanza. Pero el resultado no significó necesariamente el final del proyecto.

Durante 2026, Talerico continuó intentando preservar la estructura territorial de Potencia y comenzó a explorar acuerdos con dirigentes provenientes de sectores que habían participado de Somos Buenos Aires y con sectores del radicalismo. La estrategia parece tener una explicación sencilla: si Potencia no posee todavía suficiente volumen electoral para competir en soledad por la Gobernación, puede intentar transformarse en una pieza de una futura coalición. Y allí es donde comienza la verdadera rosca.

Una derecha que no quiere ser violeta

El posicionamiento de Talerico tiene una particularidad que puede resultar atractiva para determinados sectores del electorado bonaerense. No pretende regresar al viejo macrismo, pero tampoco acepta quedar absorbida por La Libertad Avanza. Su discurso combina liberalismo económico, republicanismo, lucha contra la corrupción y una fuerte oposición al kirchnerismo y al massismo. Al mismo tiempo, cuestiona que el armado libertario incorpore dirigentes provenientes de la política tradicional.

Ese posicionamiento le permite intentar construir una especie de tercera vía dentro del electorado de derecha. No se trata de una tercera vía en términos ideológicos, porque Talerico comparte buena parte de las ideas económicas del universo liberal. La diferencia está en el modelo de construcción política y en la identidad institucional que pretende imprimirle a su espacio.

En ese sentido, su discurso busca recuperar una derecha más asociada con las instituciones, el control republicano y la transparencia, diferenciándose de una LLA que se convirtió en una estructura mucho más amplia y heterogénea desde su llegada al poder. El problema es que la identidad política no necesariamente se traduce en votos.

Para disputar seriamente la Gobernación bonaerense se necesita una estructura territorial gigantesca, dirigentes municipales, concejales, legisladores, fiscales, recursos y presencia permanente en los 135 municipios. Talerico todavía está lejos de disponer de semejante maquinaria.

Pero puede convertirse en una pieza relevante si consigue consolidar un espacio propio y, sobre todo, si el escenario de 2027 termina caracterizado por una fuerte competencia entre distintas expresiones de la derecha.

El fantasma del massismo

En paralelo, dentro de la rosca política comenzó a circular una versión particularmente llamativa: algunos sectores intentan vincular a Talerico con el massismo y hasta presentarla como una especie de "agente" de Sergio Massa. Sin embargo, hasta el momento no aparecen elementos públicos suficientes que permitan sostener esa acusación como un hecho.

Por el contrario, la trayectoria pública de Talerico muestra numerosos enfrentamientos con Sergio Massa y con el espacio que conduce el exministro de Economía. Durante 2023 cuestionó duramente la candidatura presidencial de Massa, denunció su doble condición de ministro de Economía y candidato y criticó las medidas económicas implementadas durante aquella campaña electoral.

Posteriormente volvió a definirse como antikirchnerista y antimassista, mientras continuó cuestionando la incorporación de dirigentes provenientes del peronismo y del Frente Renovador a las filas libertarias. Por eso, la versión sobre un supuesto vínculo orgánico con el massismo debería ser presentada, al menos por ahora, como una versión política y no como una conclusión.

Lo verdaderamente interesante periodísticamente sería descubrir quién instala esa sospecha, con qué objetivo y a qué sector beneficia. Porque en una provincia donde las alianzas de 2027 todavía están lejos de definirse, cualquier dirigente que conserve una estructura propia puede convertirse en un problema para otro espacio.

Talerico frente al escenario 2027

La gran incógnita es si Talerico realmente pretende llegar a la Gobernación o si su proyecto apunta, en una primera instancia, a consolidar una estructura que le permita sentarse a negociar desde una posición de mayor fortaleza. El segundo escenario parece, al menos actualmente, mucho más plausible.

Una eventual convergencia entre PRO y La Libertad Avanza podría dejar un sector del electorado liberal-republicano incómodo con esa alianza. Y allí Talerico tendría un nicho político para explotar. Si el candidato de una eventual coalición entre el macrismo y los libertarios fuera una figura como Diego Santilli, la dirigente podría intentar representar precisamente a quienes consideren que esa alianza es demasiado amarilla para ser libertaria y demasiado violeta para conservar la identidad tradicional del PRO.

La ecuación también puede complicarse para el peronismo. Si el oficialismo bonaerense llega a 2027 dividido entre diferentes candidaturas y, al mismo tiempo, la derecha se fragmenta en varias ofertas electorales, Talerico podría convertirse en una candidata con capacidad para disputar un porcentaje pequeño pero decisivo del electorado.

En una elección polarizada, ese porcentaje puede ser insuficiente para ganar la Gobernación, pero suficiente para alterar el resultado. La paradoja de una dirigente que nació en el universo macrista pero cuestiona al PRO, que comparte ideas con Milei pero rechaza integrarse a LLA y que enfrenta al peronismo mientras algunos intentan vincularla al massismo resume buena parte de la confusión política que comienza a instalarse en la provincia.

La verdadera apuesta de Talerico

Por ahora, el principal desafío de Talerico no es ideológico. Es territorial. Necesita transformar una identidad política relativamente clara en una estructura capaz de competir electoralmente en una provincia gigantesca y políticamente compleja.

Su desafío consiste en demostrar que Potencia puede dejar de ser una expresión testimonial y convertirse en una alternativa con presencia real. Para eso deberá sumar intendentes, dirigentes locales, legisladores, referentes territoriales y aliados que le permitan superar el techo electoral demostrado en 2025.

Si lo consigue, su nombre puede adquirir un valor considerable en la negociación de 2027. Porque una cosa es ser candidata a gobernadora y otra muy diferente es convertirse en una pieza necesaria para construir una mayoría. En la rosca bonaerense, muchas veces el poder no está únicamente en quien tiene más votos, sino en quien conserva los votos suficientes como para impedir que otro gane.

Y allí podría estar, precisamente, la oportunidad de María Eugenia Talerico. La dirigente que decidió no ser violeta, que tampoco quiere volver a ser simplemente amarilla y que ahora intenta descubrir si existe un electorado dispuesto a acompañar una derecha liberal, republicana y anticorrupción por fuera de las grandes estructuras.

La respuesta, por ahora, está abierta. Pero su nombre ya empezó a circular en la mesa donde se cocina la interminable rosca bonaerense rumbo a 2027.

COMENTARIOS