Política | 09:09
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Jorge Brito, el banquero de River que empieza a ser testeado para la elección presidencial de 2027
¿Quiere hacer el mismo camino que Mauricio Macri desde otro escudo?
El presidente del Banco Macro y ex titular de River Plate, Jorge Pablo Brito, aparece como una de las figuras que un sector del peronismo no kirchnerista, dirigentes del centro político y empresarios buscan instalar como alternativa a Javier Milei y al kirchnerismo. Todavía no existe una candidatura confirmada, pero ya hay nombres, reuniones, encuestas y una estructura incipiente detrás de su posible salto a la política nacional.
La carrera presidencial hacia 2027 comienza a sumar nombres por fuera de los dirigentes tradicionales y uno de los experimentos que mayor atención genera es el de Jorge Pablo Brito. El empresario y presidente del Banco Macro comenzó a ser testeado como posible candidato presidencial a partir de un armado que busca reunir a sectores del peronismo no kirchnerista, dirigentes provenientes del PRO, empresarios, sindicalistas y figuras vinculadas al centro político.
Brito cuenta con un perfil particular para la política argentina. Es banquero, empresario, estuvo al frente de River Plate y mantiene vínculos con distintos sectores del empresariado y del mundo del deporte. Sus impulsores pretenden convertir justamente esa trayectoria en su principal carta electoral: presentarlo como un dirigente con experiencia de gestión, conocimiento de la economía y capacidad para administrar grandes estructuras.
El proyecto todavía se encuentra en una etapa de construcción. Pero detrás del nombre ya aparece una mesa política que tiene como uno de sus principales impulsores a Emilio Monzó, acompañado por Nicolás Massot y Diego Bossio. El objetivo sería construir una alternativa de centro que pueda disputar el escenario de 2027 sin quedar atrapada entre la continuidad de Milei y una eventual vuelta del kirchnerismo.
Monzó, el principal promotor del experimento
Emilio Monzó aparece como una de las piezas centrales de la operación política. El ex presidente de la Cámara de Diputados durante el Gobierno de Mauricio Macri viene planteando desde hace tiempo la necesidad de construir una alternativa que pueda superar la lógica pendular de la política argentina.
En esa búsqueda, Brito comenzó a aparecer como uno de los nombres con mayor potencial. La idea de Monzó y de los dirigentes que lo acompañan es convencer al empresario de abandonar definitivamente el rol de observador privilegiado de la política para transformarse en protagonista.
A su alrededor también aparecen Nicolás Massot y Diego Bossio, dos dirigentes con recorridos diferentes pero que confluyen en la búsqueda de un espacio de centro, alejado tanto del kirchnerismo como de la dinámica libertaria. El esquema todavía no tiene una estructura partidaria definida. Sin embargo, ya existen contactos con dirigentes territoriales, sindicalistas y referentes de distintos sectores que buscan determinar si existe un espacio electoral disponible para una figura como Brito.
La apuesta por un "peronismo de gestión"
La hipótesis política detrás de Brito apunta a ocupar una zona que actualmente aparece fragmentada. Sus impulsores pretenden construir una identidad que combine estabilidad macroeconómica, inversión privada, equilibrio fiscal y desarrollo productivo, pero que se diferencie del estilo político de Javier Milei.
La fórmula podría resumirse como orden económico sin libertarismo y peronismo sin kirchnerismo. En ese sentido, Brito podría intentar presentarse como una figura de gestión, con un discurso favorable al sector privado pero sin adoptar necesariamente la identidad ideológica de La Libertad Avanza (LLA).
Ese perfil permitiría abrir conversaciones con sectores del peronismo no kirchnerista, dirigentes provinciales, intendentes y espacios de centro y centroderecha que actualmente no encuentran un vehículo electoral nacional definido. Uno de los principales interrogantes será precisamente hasta dónde puede llegar esa construcción. Una cosa es reunir dirigentes alrededor de una mesa y otra muy diferente es convertir ese armado en una estructura electoral capaz de competir en una elección presidencial.
Los puentes con el peronismo
La pata peronista resulta fundamental para comprender el proyecto. Brito mantiene desde hace años vínculos con dirigentes de ese universo y su eventual candidatura comenzó a ser analizada como una posible expresión del peronismo no kirchnerista. Sisto Terán, ex vicegobernador de Tucumán, confirmó públicamente que trabaja junto a Monzó y Bossio para intentar convencer a Brito de competir por la Presidencia.
También aparecen en el radar Sergio Massa y distintos dirigentes vinculados al peronismo moderado, aunque hasta el momento no existe un acuerdo formal que permita hablar de un frente constituido alrededor del banquero.
El vínculo con gobernadores también podría convertirse en una pieza clave. En ese sentido, la relación de Brito con Gustavo Sáenz adquiere especial relevancia. El empresario mantiene un vínculo cercano con el gobernador salteño y su entorno político podría convertirse en uno de los puentes hacia el interior del país.
La construcción, por lo tanto, necesita salir del circuito Buenos Aires-Capital Federal y demostrar que puede generar volumen territorial.
La CGT y el intento de sumar una pata sindical
Otro movimiento que llamó la atención fue el acercamiento a dirigentes sindicales. Sectores de la CGT comenzaron a observar el armado y hubo encuentros con referentes como Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo. La incorporación del sindicalismo sería estratégica para una candidatura que inevitablemente cargaría con una dificultad: Brito es percibido principalmente como empresario y banquero.
Para transformarse en candidato presidencial necesita construir una identidad mucho más amplia. No alcanza con hablar de equilibrio fiscal, inversiones y gestión. También deberá ofrecer respuestas sobre salarios, empleo, jubilaciones, industria, educación, seguridad y desarrollo social.
Por eso, el acercamiento sindical puede ser interpretado como un intento de darle al proyecto una dimensión social y productiva que exceda su origen empresarial. El objetivo sería demostrar que detrás de Brito no solamente existe el llamado Círculo Rojo, sino también sectores políticos, sindicales y territoriales capaces de sostener una candidatura nacional.
El factor Durán Barba y la profesionalización del proyecto
La aparición de Jaime Durán Barba en el universo de conversaciones alrededor de Brito constituye otro dato significativo. El consultor ecuatoriano, históricamente asociado a las campañas de Mauricio Macri, aparece mencionado como posible asesor o estratega del proyecto. Su eventual participación indicaría que el armado empieza a preocuparse no solamente por conseguir dirigentes, sino también por construir una identidad electoral.
El desafío comunicacional es enorme. Brito necesita dejar de ser identificado únicamente como "el banquero del Banco Macro" o "el ex presidente de River" para convertirse en un nombre reconocible en todo el país. La construcción de una imagen de candidato será entonces determinante. Su eventual campaña debería convertir atributos empresariales (gestión, administración, inversión, negociación y conocimiento económico) en atributos políticos.
Es decir, transformar al empresario exitoso en una figura capaz de conducir el Estado.
River, la AFA y el capital de reconocimiento
El paso de Brito por River Plate constituye uno de sus principales activos de conocimiento público. Durante su gestión presidió uno de los clubes más importantes del país y construyó una fuerte exposición pública.
Sin embargo, existe una precisión importante respecto de su relación con la AFA. Brito no controla institucionalmente la Asociación del Fútbol Argentino ni puede ser considerado simplemente un "hombre fuerte" de la conducción de Claudio "Chiqui" Tapia. De hecho, durante su etapa al frente de River mantuvo diferencias importantes con la conducción de la AFA, especialmente alrededor del formato de las competencias, los descensos y cuestiones vinculadas al arbitraje.
Esa relación ambivalente también puede formar parte de su perfil político: Brito posee vínculos y conocimiento del mundo del fútbol, pero no necesariamente responde al esquema de poder de la AFA. Para una eventual candidatura presidencial, el fútbol puede aportar reconocimiento, contactos y exposición. Pero no constituye por sí mismo una estructura política nacional.
El respaldo empresario y el perfil económico
El principal activo de Brito continúa siendo su perfil económico-financiero. Como presidente del Banco Macro, está asociado a uno de los principales grupos financieros privados de la Argentina. Además, en 2026 retomó la presidencia de Genneia, empresa vinculada al sector de energías renovables.
Ese recorrido permite construir una narrativa basada en la gestión privada, la inversión y el desarrollo productivo. La estrategia política parece apuntar a transformar esa experiencia en una suerte de carta de presentación presidencial: un empresario que conoce el funcionamiento de las empresas, el sistema financiero, el mercado de capitales y las inversiones y que podría trasladar esa experiencia al Estado.
La contracara de esa fortaleza es evidente. Para una parte importante del electorado, ser banquero puede convertirse en un problema más que en una ventaja. Brito deberá evitar que su imagen quede asociada exclusivamente a las grandes empresas y al sector financiero. Si pretende competir por la Presidencia, tendrá que demostrar que puede representar también a trabajadores, sectores medios, pequeñas empresas y economías regionales.
El problema de los votos
El armado político alrededor de Brito avanza más rápido que su nivel de conocimiento electoral. Algunas mediciones recientes lo ubicaron todavía muy por debajo de los principales candidatos presidenciales. Una encuesta de CB Global Data, realizada hacia fines de julio, le asignó alrededor del 1,9 por ciento de intención de voto.
El dato no necesariamente implica que ese porcentaje represente su techo electoral. Brito todavía no lanzó una candidatura formal ni realizó una campaña de instalación nacional. Pero sí muestra el principal desafío del proyecto: existe estructura política antes que intención de voto.
El problema que deberán resolver sus impulsores es cómo transformar reuniones, contactos, dirigentes y apoyos empresariales en una identidad electoral reconocible. La oportunidad, según quienes trabajan en el armado, está en el sector de la sociedad que no quiere necesariamente ni una continuidad de Milei ni un regreso del kirchnerismo. Ese electorado podría convertirse en el territorio natural de Brito.
Hadad y la dimensión mediática
Daniel Hadad también comenzó a aparecer en esta conversación. El empresario de medios calificó públicamente a Brito como un potencial "gran candidato" presidencial y destacó su experiencia empresarial y su paso por River. No existe, al menos por ahora, una alianza política formal entre ambos. Pero el acercamiento resulta significativo porque introduce al proyecto una dimensión mediática.
Para cualquier outsider presidencial, la construcción de conocimiento público es fundamental. Y Brito todavía necesita instalar su nombre mucho más allá del mundo empresarial y del fútbol. En ese contexto, el respaldo o la simpatía de empresarios de medios puede ayudar a amplificar su figura, aunque nuevamente el desafío será convertir exposición en votos.
El gran experimento de 2027
La eventual candidatura de Jorge Brito todavía está lejos de ser un hecho consumado. Pero tampoco puede ser considerada simplemente un rumor. Hay un armado político, dirigentes trabajando para convencerlo, contactos sindicales, vínculos con gobernadores y sectores del peronismo, empresarios observando el proceso y una creciente preocupación por medir sus posibilidades electorales.
El proyecto parece perseguir una fórmula de difícil equilibrio: construir una alternativa de centro que sea suficientemente peronista para disputar parte de ese electorado, suficientemente liberal para no espantar al sector empresarial y suficientemente moderada para diferenciarse de Milei.
La apuesta es ambiciosa. Brito podría transformarse en la cara de un espacio que intente ofrecer "gestión" frente a la polarización, estabilidad frente a los extremos y una nueva generación de dirigentes frente a los nombres tradicionales. Pero para eso primero tendrá que resolver la pregunta más incómoda de todas: si quiere ser candidato.
Si finalmente decide jugar, el verdadero partido comenzará recién entonces. Porque una cosa es que Emilio Monzó, Nicolás Massot, Diego Bossio, empresarios, sindicalistas y consultores crean que Brito puede ser candidato. Otra, mucho más compleja, es convencer a millones de argentinos de que Jorge Brito puede ser presidente. Por ahora, el experimento tiene armado, tiene dirigentes y tiene una hipótesis electoral. Lo que todavía no tiene es el voto.
