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¡De no creer!

Asesinato, fuga y poder: el oscuro ascenso de Alfredo Raúl Naviliat en la política de La Libertad Avanza en Olavarría

El dirigente bajo la lupa de la Justicia.

Un ex policía bonaerense con un prontuario estremecedor volvió a instalarse en el entramado estatal y político de Olavarría, con vínculos directos en la estructura nacional de La Libertad Avanza (LLA).

Su nombre es Alfredo Raúl Naviliat, marido de la dirigente Andrea Coronel, actual funcionaria del Ministerio de Seguridad de la Nación en el área de lucha contra la trata de personas.

La paradoja que abre el caso es evidente: mientras Coronel sostiene un perfil institucional, Naviliat opera desde las sombras como un actor central en las decisiones del espacio oficialista.

La historia de Naviliat está atravesada por un episodio que marcó de forma irreversible su trayectoria dentro de la Policía Bonaerense. Durante un viaje en colectivo, abrió fuego contra dos personas y les provocó heridas mortales.

Testigos del hecho aseguran que, tras dispararles, colocó los cuerpos boca abajo y los dejó desangrarse sin asistirlos. El caso generó un impacto público inmediato, que derivó en su suspensión y posterior avance hacia un juicio penal.

Cuando el proceso judicial se acercaba a su etapa definitoria, Naviliat tomó una decisión drástica: huyó a Brasil para evitar la condena. Se instaló allí, permaneció prófugo durante años y regresó únicamente cuando la pena prescribió en la Justicia. Ese retorno no sólo lo encontró lejos de cualquier sanción, sino próximo a recuperar privilegios y vínculos dentro del Estado.

Hoy su presencia en Olavarría es visible y llama la atención. Se lo ve circulando con vehículo oficial, percibiendo un sueldo del Ministerio de Seguridad y actuando como operador político en la Séptima Sección Electoral para La Libertad Avanza. Su influencia en las decisiones internas del espacio es reconocida por referentes locales, pese a su historial criminal y su condición de ex prófugo.

El caso suma además un componente adicional: el hijo que comparte con Andrea Coronel también figura cobrando un sueldo dentro del Ministerio. Esta situación abre cuestionamientos sobre posibles prácticas de nepotismo y utilización de recursos estatales para beneficio personal o familiar.

El recorrido de Naviliat, desde un doble homicidio hasta la reaparición en la función pública, plantea una serie de interrogantes sobre los mecanismos de control, las responsabilidades políticas y las puertas que se abren dentro del Estado para personas con antecedentes graves.

Una familia entera vinculada al aparato estatal, salarios oficiales y un rol activo en una estructura política cercana al Gobierno nacional conforman un escenario que, lejos de disiparse, sólo suma más sombra a un prontuario ya cargado.

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