Política | 08:56

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Carlos Bianco, otro nombre en la rosca bonaerense: ¿Candidato o cerebro de la campaña de Axel Kicillof?

El ministro de Gobierno aparece entre los nombres que orbitan la sucesión de Axel Kicillof, aunque su falta de estructura propia podría relegarlo a un papel estratégico dentro del armado electoral.

La carrera por la Gobernación bonaerense de 2027 comienza a sumar nombres, movimientos y especulaciones, mientras el peronismo intenta definir quién será el encargado de continuar el proyecto político de Axel Kicillof en la provincia. En ese escenario aparece nuevamente Carlos Bianco, uno de los dirigentes más cercanos al gobernador y una pieza central del dispositivo político del kicillofismo.

Sin embargo, la situación de Bianco presenta una particularidad. Aunque su nombre circula como una de las alternativas posibles para suceder a Kicillof, no contaría por ahora con el respaldo suficiente dentro del Gabinete y del entramado dirigencial como para convertirse en un candidato con chances concretas de encabezar la boleta provincial.

La diferencia entre estar en la conversación y estar en condiciones de competir es precisamente el punto que genera interrogantes alrededor de su figura. Bianco posee conocimiento territorial, experiencia de gestión y una relación política privilegiada con Kicillof, pero todavía no exhibe una estructura propia comparable con la que necesitaría cualquier aspirante a quedarse con el principal despacho de la provincia.

El ministro de Gobierno es, además, uno de los dirigentes que acompañó al gobernador desde los comienzos de su construcción política. Su participación en la campaña que llevó a Kicillof a la Gobernación en 2019 y su posterior permanencia en posiciones estratégicas de la administración provincial lo convirtieron en uno de los principales operadores del espacio. Pero una cosa es ayudar a construir una candidatura y otra muy diferente es convertirse en candidato.

El dilema Bianco: estructura propia o fidelidad al proyecto

La eventual candidatura de Bianco enfrenta una dificultad política concreta: su principal activo también puede ser su principal limitación. Su identificación con Kicillof es prácticamente absoluta.

Para el núcleo duro del Movimiento Derecho al Futuro, esa cercanía constituye una garantía de continuidad. Pero para sectores del peronismo que deberán participar de la negociación de la sucesión bonaerense, puede resultar insuficiente si el objetivo es construir una candidatura capaz de contener a intendentes, sectores sindicales, dirigentes del Partido Justicialista (PJ), massismo, La Cámpora (LC) y otros espacios que integran el complejo mapa del peronismo provincial.

La sucesión de Kicillof, además, no será una cuestión menor. Si el gobernador finalmente decide concentrar sus esfuerzos en una eventual candidatura presidencial para 2027, deberá garantizar que el espacio que construyó en la Provincia mantenga capacidad electoral y territorial. En ese escenario, Bianco podría cumplir una función determinante aunque no necesariamente desde la candidatura.

Su perfil encaja mucho más naturalmente con el de un armador político. Desde el Ministerio de Gobierno conoce el funcionamiento de los municipios, mantiene contacto con intendentes y dirigentes y participa de la construcción territorial del kicillofismo. También posee experiencia en el diseño de estrategias electorales y en la defensa política de la gestión provincial.

Por eso, dentro de la rosca comienza a aparecer una hipótesis alternativa: Bianco podría ser más importante para definir quién será el candidato que para convertirse él mismo en candidato. El ministro podría terminar sentado en la mesa donde se diseñe la estrategia electoral, coordinando equipos, articulando con intendentes y trabajando para instalar al dirigente que finalmente reciba el respaldo de Kicillof.

El tablero de la sucesión empieza a moverse

La posibilidad de una candidatura de Bianco no desapareció. Su nombre continúa siendo mencionado entre las alternativas del universo kicillofista y en distintos sectores incluso se especuló con posibles fórmulas que podrían combinar su figura con otros dirigentes del peronismo bonaerense.

Sin embargo, por el momento no parece existir una instalación suficientemente fuerte como para colocarlo por encima de otros nombres que también pretenden ocupar el lugar que dejaría Kicillof si finalmente emprende una aventura presidencial. La cuestión central será quién consigue transformar una eventual bendición del gobernador en una estructura electoral efectiva.

El peronismo bonaerense no se define únicamente en las oficinas de La Plata. Los intendentes tienen peso propio, los distintos espacios internos buscan preservar posiciones y cada sector intentará llegar a la negociación con candidatos, estructura territorial y capacidad de movilización.

En ese contexto, Bianco aparece con una fortaleza y una debilidad muy claras. Tiene acceso directo al núcleo de decisión de Kicillof, pero todavía necesita demostrar que puede construir una red política propia capaz de sostener una candidatura provincial. Y la política bonaerense tiene una regla bastante conocida: la cercanía con el gobernador ayuda, pero no siempre alcanza para llegar a la Gobernación.

El posible salto nacional de Kicillof modifica todas las piezas

La discusión alrededor de Bianco está directamente vinculada con el futuro político de Kicillof. El gobernador viene desarrollando una construcción política que excede las fronteras bonaerenses a través del Movimiento Derecho al Futuro, mientras distintos sectores del peronismo analizan su posible proyección nacional. Si finalmente Kicillof decide competir por la Presidencia, la disputa por su sucesión será inevitable.

El interrogante será quién puede convertirse en el heredero político del proyecto provincial. Y allí aparecerán dos grandes caminos: un candidato surgido directamente del núcleo kicillofista o una figura capaz de representar una coalición más amplia del peronismo. Bianco pertenece claramente al primer grupo.

Su eventual candidatura garantizaría una continuidad casi directa con el actual gobernador, pero también obligaría a negociar con aquellos sectores que podrían reclamar una fórmula con mayor amplitud política y territorial. Por eso, el dirigente podría tener otra misión mucho más importante: construir el escenario para que otro candidato pueda competir con el respaldo de Kicillof.

En ese caso, su poder político no necesariamente disminuiría. Por el contrario, podría convertirse en uno de los principales arquitectos de la campaña provincial.

El cerebro detrás de la boleta

La paradoja de la rosca bonaerense podría terminar siendo que Carlos Bianco tenga un lugar central en la elección de 2027 sin aparecer necesariamente como candidato.

Si las versiones sobre la falta de respaldo interno para una candidatura propia se consolidan, el ministro podría quedar ubicado como una suerte de cerebro político del dispositivo electoral kicillofista. Un dirigente encargado de ordenar la estrategia, articular con el territorio y colaborar en la construcción de quien finalmente encabece la fórmula.

Eso explicaría por qué su nombre continúa circulando pese a no contar, al menos por ahora, con una estructura política propia suficiente para disputar la candidatura con posibilidades reales. En definitiva, Bianco sigue dentro del tablero, pero todavía no necesariamente dentro de la pole position.

Mientras otros dirigentes intentan instalarse como sucesores de Kicillof, el ministro podría estar destinado a cumplir una tarea menos visible pero no por eso menos poderosa: diseñar la campaña, ordenar la tropa y ayudar a definir quién será el próximo candidato a gobernador del espacio.

La incógnita, entonces, no es solamente si Carlos Bianco será candidato en 2027. La pregunta más interesante es si terminará siendo uno de los hombres que decidan quién lo será. Porque en la política bonaerense, muchas veces el que arma la boleta termina teniendo tanto poder como el que aparece primero en ella.

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