Opinión | 17:26
Medios
¿Cómo leer una noticia sin caer en la categoría Doña Rosa?
La velocidad con la que consumimos información, nuestros propios sesgos y la necesidad de confirmar lo que ya pensamos pueden alejarnos de una lectura crítica. Resignificar aquella vieja figura del periodismo argentino permite preguntarnos cómo nos informamos hoy.
Por Leandro A. Cuellar
La invención de una idea
Neustadt inventó el término "Doña Rosa". Un poco despectivo, quedó en la historia argentina. Creo que se debe resignificar la idea como categoría.
Asimismo, quiero sostener que todos actuamos desde distintas categorías. Por momentos, desde nuestra categoría analítica. Aunque, siendo francos con nosotros mismos, la categoría Doña Rosa también aparece. Más aún, en tiempos de inmediatez absoluta.
Resignificar a Doña Rosa
La categoría Doña Rosa no es más que el consumo rápido y agilizado de noticias periodísticas. Algunas son útiles para nuestra ideología y otras no. Hay sesgos que tenemos antes de leerlas. Tendemos a buscar la confirmación de lo que pensamos o a aborrecer aquello que proviene del Otro.
Ahora bien, esta categoría puede ser también una categoría del pensamiento ordinario, en el mejor de los sentidos. En inglés, ordinary es aquello que es común. No siempre nos conviene.
¿Existe la verdad?
La gran Beatriz Sarlo ya decía que hay que comparar diarios opositores. ¿Existe la verdad? Los nietzscheanos creemos más en la construcción de verdades. Esa es la epistemología de la barbarie. No por tener esta característica es peligrosa. Más aún, la verdad construida por un colectivo o por otro puede propiciar el surgimiento de algo más importante que la verdad: la realidad cotidiana.
Al leer un artículo hoy de Giselle Leclerc sobre el patrimonio de Wado de Pedro, quien tiene declarados $3.177.809.549,98 ante la Oficina Anticorrupción, uno puede pensar en una cifra exorbitante y en que la reputación de este dirigente se desplomaría de inmediato.
Realidad cotidiana
Aun así, la realidad cotidiana nos muestra que más de tres mil millones de pesos representan una cifra que está muy lejos de nuestra experiencia económica como ciudadanos de a pie. Para comprender qué significaba realmente ese monto y no confundirlo con billones o cifras aún mayores, tuve que preguntarle a la IA. Creo que la IA se habrá dado cuenta de que caí en la categoría Doña Rosa. El análisis es importante. Este ejercicio vale.
Ética comunicacional
Considero que a los comunicadores nos vale la pena empezar a pensar que nuestra tarea es lograr que la gente se informe, no lo contrario. Sea cual sea el partido político. Aclaro que en la nota de Leclerc también figura un legislador de La Libertad Avanza en segundo lugar.
No creo que resulte interesante hacer un análisis exhaustivo de esta noticia en particular ni de la periodista, que escribe muy bien. Me parece que es importante, y no imposible, comunicar con ética. Al fin y al cabo, en los tiempos que corren, hay que dar el ejemplo.
Conclusión
Sea Neustadt, sea Navarro, sea el Gato Silvestre, sea Santiago Cúneo o sea La Izquierda Diario, todos merecen respeto por pensar distinto y debemos defender a muerte que puedan seguir haciéndolo.
Pero no podemos dejar de pensar en que la información destinada a Doña Rosa debe ser entregada en la mano y en bandeja de plata.
