Opinión | 21:36

Geopolítica y recursos estratégicos

El gran juego del litio: las rutas que conectan el norte argentino con el Atlántico Sur

Jujuy, Salta y Catamarca concentran más de 20 millones de toneladas de recursos identificados, mientras los corredores hacia los puertos bonaerenses y la Patagonia se convierten en piezas centrales de la disputa por el control, la industrialización y la salida del mineral.

Por Ariel Layera

EL NORTE QUE BAJA AL SUR

El norte argentino concentra la segunda reserva mundial de litio. Jujuy, Salta y Catamarca conforman el vértice argentino del Triángulo del Litio, con más de 20 millones de toneladas de recursos identificados.

El mineral no vale por estar enterrado. Vale por salir. Y, para hacerlo, necesita atravesar 1.500 kilómetros de territorio argentino hasta el mar. Ese corredor es el campo de batalla.

La Postal de Mar del Plata lo marcó con precisión. Dos vectores logísticos definen la geopolítica del litio.

RUTA 2 — CORREDOR NORTE

Baja desde el Triángulo hacia el sistema de puertos del Atlántico bonaerense, Bahía Blanca y Buenos Aires. Es la salida hacia la Hidrovía Paraná-Paraguay y representa el camino del modelo extractivo clásico. Se trata de un flujo directo de recursos sin industrialización, controlado por consorcios extranjeros.

RUTA 3 — CORREDOR SUR

Baja desde el Triángulo hacia Puerto Madryn y la Patagonia. Es la proyección hacia el Atlántico Sur y la Plataforma Continental Argentina de 6,3 millones de km², reconocida por la Ley 27.557. Es el camino del posicionamiento soberano, donde se cruza el litio con el mar, la pesca, los hidrocarburos y la Antártida.

Quien domina el corredor, domina el recurso. Hoy, ambos carecen de ferrocarril activo, industrialización y control estatal efectivo. Esa ausencia es la Pinza.

La lección histórica es clara. Pasamos de tener una moneda global, el Real de a Ocho, de 27 gramos de plata, que representaba el 50% del circulante mundial en el siglo XVIII, a veinte monedas devaluadas tras la fragmentación del espacio hispanoamericano. La balcanización monetaria favoreció a Londres. La misma lógica se repite con el litio si no se articula un mercado común y una salida propia.

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