Política | 10:15
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Santiago Caputo y el giro nacionalista que redefine a Milei
El asesor presidencial cambia la narrativa del Gobierno.
El Gobierno de Javier Milei atraviesa una transformación discursiva en la que Santiago Caputo vuelve a ocupar un lugar central. El principal estratega político y comunicacional del oficialismo parece estar detrás de una nueva construcción que busca complementar el liberalismo económico con una identidad nacionalista, con la cuestión Malvinas, la soberanía, la defensa nacional y el posicionamiento internacional de la Argentina como nuevos ejes de batalla política.
La hipótesis fue planteada por el periodista Carlos Pagni, quien observó un cambio en las características del discurso oficial. Según su análisis, comienzan a aparecer "intensidades nuevas" alrededor de determinados conceptos que históricamente estuvieron asociados al nacionalismo argentino. En ese escenario, Caputo adquiere especial relevancia porque fue quien puso en palabras una definición que llamó particularmente la atención: la necesidad de construir una Argentina políticamente influyente, económicamente poderosa y "militarmente respetable".
La frase no parece menor. Durante buena parte de su trayectoria política, Milei construyó su identidad alrededor del liberalismo, la reducción del Estado, la apertura económica y una fuerte crítica a los nacionalismos. Sin embargo, la estrategia comunicacional que comienza a desplegarse desde su entorno incorpora elementos diferentes: soberanía, defensa, Fuerzas Armadas, Atlántico Sur y Malvinas. Y en esa reformulación, Caputo aparece como uno de los principales arquitectos de la nueva narrativa.
La cuestión Malvinas constituye probablemente el ejemplo más visible de este cambio. Durante la cadena nacional del 3 de septiembre, Milei colocó nuevamente la soberanía argentina sobre las islas en un lugar destacado de su discurso. A partir de allí, el Gobierno endureció su posición frente a empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en el área de Malvinas y profundizó su discurso sobre los recursos naturales y los intereses argentinos en el Atlántico Sur.
Pero detrás de la reivindicación de Malvinas aparece algo más amplio. La estrategia parece apuntar a construir una nueva épica oficialista. Si durante la primera etapa de La Libertad Avanza la batalla cultural estuvo concentrada en “la casta”, el déficit, el gasto público y el Estado, ahora el nacionalismo puede convertirse en una nueva herramienta para ordenar el discurso presidencial y ampliar su capacidad de interpelación social.
Caputo entiende especialmente bien la importancia de los símbolos políticos. Su rol dentro del Gobierno no se limita a la comunicación tradicional: participa de la construcción del relato, de la definición de adversarios y de los conceptos alrededor de los cuales Milei organiza buena parte de sus intervenciones públicas. Por eso, el nuevo énfasis sobre soberanía y defensa puede leerse como algo más que una sucesión de declaraciones aisladas.
En paralelo, el Gobierno comenzó a acompañar el discurso con decisiones vinculadas con la defensa y los organismos de inteligencia. El incremento de recursos destinados a áreas estratégicas y la reivindicación de la necesidad de contar con capacidades militares constituyen señales que, observadas en conjunto, permiten hablar de una modificación del repertorio político del oficialismo.
El fenómeno adquiere todavía mayor importancia si se lo observa con perspectiva electoral. De cara a 2027, Milei necesita conservar el núcleo duro que lo llevó a la Casa Rosada, pero también ampliar su capacidad de representación. El nacionalismo puede funcionar como un puente hacia sectores que quizás no se identifican plenamente con el liberalismo económico, pero sí con conceptos como soberanía, identidad nacional, defensa y recuperación de las Malvinas.
En ese sentido, Santiago Caputo parece estar intentando resolver una de las principales dificultades políticas del oficialismo: cómo transformar una fuerza nacida alrededor de la figura personal de Milei y de una agenda económica disruptiva en un movimiento político con una identidad más amplia y duradera.
La encuesta de Trespuntozero citada por El Intransigente aporta un dato significativo para esta estrategia: el 83,5 por ciento de los consultados se definió como "muy o bastante nacionalista", mientras que entre los votantes de Milei la cifra alcanzó el 78,7 por ciento. El dato puede ofrecerle al Gobierno una explicación política para explorar una temática con capacidad de atravesar las tradicionales divisiones partidarias.
Así, Caputo parece estar ensayando una nueva fórmula: liberalismo en la economía, pero nacionalismo en la construcción política. Una combinación que permitiría a Milei mantener intactas sus principales banderas económicas mientras incorpora una agenda capaz de generar identificación emocional en sectores mucho más amplios.
La incógnita es hasta dónde llegará esta transformación. El nacionalismo no necesariamente implica un abandono del ideario liberal de Milei, pero sí puede significar una modificación sustancial de la manera en que el oficialismo se presenta frente a la sociedad. Y si existe un dirigente capaz de convertir ese cambio en una narrativa política, ese dirigente es Santiago Caputo.
El denominado "giro nacionalista" podría ser, entonces, mucho más que una nueva etapa discursiva de Javier Milei. Puede representar el intento de Caputo por construir una segunda versión del proyecto libertario: una fuerza que ya no solamente promete destruir a la “casta” y transformar la economía, sino que pretende presentarse como garante de la soberanía, la defensa y los intereses estratégicos de la Argentina.
De cara a 2027, la batalla podría dejar de ser exclusivamente económica. Con Santiago Caputo detrás de la estrategia, Malvinas, soberanía y defensa nacional empiezan a ocupar un lugar cada vez más visible en el tablero libertario. Y el verdadero interrogante político será si este nuevo nacionalismo constituye una convicción de fondo o la próxima gran herramienta de comunicación para consolidar el poder de Javier Milei.
