Policial y judicial | 18:33
Profesión dividida
Entidades creadas para representar al sector terminaron llevando sus diferencias con trabajadores hasta la Justicia
El conflicto involucra a farmacéuticos y bioquímicos en relación de dependencia que reclaman su derecho a ejercer profesionalmente y organizarse sindicalmente.
Claudio Ucchino y Federico Montes de Oca eligieron enfrentar a sus propios colegas. El resultado: derrotas judiciales y costos que terminan pagando las instituciones que dicen representar.
Hay algo que debería ser básico en cualquier organización profesional: los dirigentes están para defender a sus colegas, no para llevarlos a los tribunales.
Sin embargo, el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal y la Asociación Argentina de Farmacia y Bioquímica Industrial optaron por confrontar con los farmacéuticos y bioquímicos en relación de dependencia representados por SAFYB.
Los resultados están a la vista. En la causa CC 36023/2020 y CNT 66864/2013, el Colegio conducido por Ucchino sufrió derrotas judiciales contundentes, debiendo afrontar honorarios y costas.
En la causa laboral CNT 25634/2023, la Justicia ordenó ejecutar a la Asociación Argentina de Farmacia y Bioquímica Industrial por 10.649.500 de pesos más intereses y costas, lo que fue confirmado por la Sala interviniente, que estableció 30 por ciento más de costas de alzada a cargo de la Asociación vencida.
Y en la causa penal CC 8268/2026 promovida por la propia Asociación, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el sobreseimiento de los denunciados por Montes de Oca ya que no se configuraba delito. La querella, además, fue condenada con más costas en la alzada.
¿Quién paga la cuenta?
Esta es la pregunta que deberían responder Ucchino y Montes de Oca. Porque los juicios no los pagan los dirigentes de su bolsillo. Los pagan las instituciones. Y las instituciones se financian con los aportes de sus matriculados y asociados.
Es decir: profesionales que pagan para que sus entidades los defiendan terminan financiando litigios contra otros profesionales colegas. Una verdadera paradoja.
Aunque a Ucchino y a Montes de Oca les pese, los farmacéuticos y bioquímicos que trabajan en la industria farmacéutica no dejan de ser profesionales por ser trabajadores. Tienen derecho a ejercer su profesión y también a organizarse sindicalmente y a percibir los salarios de los convenios colectivos de trabajo específicos de la actividad farmacéutica y bioquímica, es decir los CCT 691, 707, 794 y 795. La Justicia ya dio señales muy claras sobre el camino correcto.
Los abogados también deben responder por sus estrategias
La responsabilidad no se agota en quienes toman las decisiones políticas, ya que un buen abogado debe asesorar bien a su cliente y no solo cobrarle sin hacerse responsable.
En este caso, los abogados de Colegio, Juan Pedro Anders y Fidel Martínez, vienen perdiendo todos los litigios que encararon como apoderados de Ucchino; por tanto, sus facultades y preparación están puestas en duda. Lo mismo sucede con Hernán Luis Folgueiro, letrado de Montes de Oca, que recibió sucesivas condenas y los fiscales y jueces intervinientes le reprocharon cuestiones elementales del derecho, como haber equivocado el fuero elegido para litigar o no haber justificado acabadamente su pretensión.
Cuando una institución decide judicializar un conflicto, deposita en sus abogados la responsabilidad técnica de defender sus intereses. Por eso también corresponde analizar las actuaciones profesionales de los letrados que intervinieron en estos expedientes. No se trata de descalificar personalmente a ningún abogado, pero hay que evaluar los resultados.
Si una estrategia judicial fracasa reiteradamente, corresponde revisarla. No se puede esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo.
Si una institución acumula derrotas en tribunales, corresponde explicar por qué se siguió adelante.
Y si esas derrotas generan costos millonarios para los colegiados o asociados, corresponde informarles por qué se promovieron y cuánto costaron.
Dos dirigentes, una misma contradicción
Mientras Ucchino ha dejado atrás su discurso contra Mercado Libre, ya que él mismo se puso una plataforma online de venta de medicamentos a través de COFA, y Montes de Oca, conocido por buchonear a sus colegas frente a sus jefes del grupo Cassará, conduce una organización cooptada por la industria farmacéutica nucleada en CILFA, que vende los medicamentos más caros del mundo a pesar de no pagar las patentes farmacéuticas.
Montes de Oca se muestra promoviendo en sus redes un Congreso de Medicamentos en la Rural, cuya calidad viene decayendo notablemente desde que él está al frente porque promueve los aspectos farmacéuticos comerciales en lugar de mejorar la profesión.
El problema central sigue siendo otro
¿Por qué enfrentar a los propios colegas en lugar de defenderlos?
La profesión necesita dirigentes que defiendan a los farmacéuticos y bioquímicos que todos los días cumplen su función de garantizar la calidad de los análisis y medicamentos en laboratorios, droguerías y farmacias, frente a las grandes corporaciones, frente a los abusos laborales, frente a los medicamentos caros y frente a la precarización profesional.
No necesita dirigentes como Ucchino y Montes de Oca que conviertan a sus propios colegas en adversarios.
Cuatro expedientes, cuatro derrotas judiciales y costos millonarios para las instituciones deberían ser suficiente fracaso como para revisar una estrategia que, hasta ahora, sólo consiguió dividir a los profesionales y hacerles pagar la cuenta.
