Opinión | 08:00

Análisis

El humor negro y el funeral de la hipocresía

Los chistes sobre la escasez de la dictadura comunista están a la orden del día.

Por Ariel Corbat

La tiranía castrista realizó el 15 de Enero una ceremonia que bien podemos denominar "el funeral de la hipocresía".

El dictador Miguel Díaz Canel Bermúdez, faltando completamente a la verdad, en oportunidad de recibir los cuerpos de los militares cubanos eliminados durante la Operación Resolución Absoluta, reiteró el relato para imbéciles que los presenta como "32 héroes caídos en duro combate en defensa de la soberanía de Venezuela y su presidente Nicolás Maduro".

Cuba, dada la acción criminal de la dictadura iniciada por Fidel Castro interviniendo violentamente en distintos países de América y África, para exportar su "revolución" servil a la Unión Soviética, generó joyas del humor negro. Recuérdese en tal sentido aquel chiste setentista que decía era Cuba el país más grande del mundo, porque tenía el gobierno en Moscú, la población en Miami y el cementerio en Angola. 

Otras veces el humor negro se despachaba sobre la miseria del pueblo cubano. Así, en los noventas, se contaba la historia de una señora mayor que al morir en Miami había dejado como última voluntad que su cuerpo fuera llevado a Cuba, testamento que tenía por real finalidad que sus sobrinos pudieran usar el ataúd como embarcación para escapar del comunismo. 

En 2026, el humor negro de algún modo ha vuelto sobre esos dos chistes al verse que los restos de los 32 colonialistas cubanos, muertos intentando sostener al títere de La Habana, fueron repatriados no en 32 ataúdes sino en recipientes que por sus reducidas dimensiones han sido irónicamente llamados "cajas de zapatos". Los chistes sobre la escasez de la dictadura comunista están a la orden del día.

Además, para algunos comentaristas sarcásticos de las redes sociales, las dimensiones de las cajas demuestran que los 32 colonialistas cubanos fueron poco menos que pulverizados durante la operación de captura de Maduro, por lo que la propaganda del "duro combate" chocaría con la realidad de haber sido un mero trámite para las fuerzas estadounidenses que no registran ninguna baja propia.

La hipocresía de la dictadura cubana es todavía más vieja que la dictadura misma, se remonta a las mentiras de Fidel Castro cuando antes de tomar el poder decía no ser comunista y prometía unas elecciones libres que nunca llegaron.

Todas las consignas de la izquierda que ser referencian con La Habana son hipocresías de igual tenor. Se dicen anticolonialistas y antiimperialistas, sin embargo Cuba ha colonizado a Venezuela a través de Hugo Chávez parasitando los recursos venezolanos poniendo en práctica el más crudo de los imperialismos. El éxodo venezolano no es otra cosa que una respuesta desesperada ante la opresión cubana. 

También negaban los cubanos, reiteradamente y durante años, tener tropas desplegadas en Venezuela, cuando las tenían desde los tiempos de Chávez. Con Nicolás Maduro la presencia militar y de agentes de inteligencia cubanos llegó a niveles tan descarados que, en Abril de 2017, quien esto escribe escribió en este mismo blog: "... En Venezuela no hay otros generales, almirantes o brigadieres que los cubanos".

Hoy toda la evidencia demuestra que Cuba es un país agresor, que ha sometido y colonizado a Venezuela para parasitar de sus recursos y financiar operaciones contra las democracias de América, incluida la Argentina. 

El funeral de los 32 es también el funeral de la fachada de inocencia del socialismo idealista que como un mal decorado viene pretendiendo sostener la izquierda argentina, cuyas propias consignas son una sucesión de mentiras y falacias. Sus proclamas en nombre de los oprimidos ya no se digieren, se huelen falsas de aquí a La Habana.

Los mismos que se resfriaban cuando nevaba en Moscú, lloran ahora cuando mueren militares cubanos defendiendo sin chances de encubrimiento su amor por las dictaduras, justifican sus represiones, sus centros de tortura, los lujos de sus dictadores y hasta la miseria de quienes viven bajo esos regímenes. 

Todavía no se dimensionan completamente las consecuencias de la Operación Resolución Absoluta, ordenada por el presidente Donald Trump cuyas acciones y discursos están advirtiendo a Cuba sobre el fin de época. 

Ciertamente la política exterior de los Estados Unidos es errática en su relación con los demás países de América. Sus errores y jugadas a medias han permitido que persistan dictaduras comunistas en el continente.  Pero aún así, operaciones militares quirúrgicas, pueden perforar el clima opresivo que mantiene cautivos a los cubanos.

Muchas veces, con cierta ignorancia petulante, se recrimina a los cubanos por no rebelarse contra la tiranía comunista. Debe comprenderse que décadas de rancia dictadura y adoctrinamiento totalitario han establecido un blindaje sobre el sistema que mantiene a la población bajo presión, presión que no se relaja ni en momentos de extremas carencias económicas. 

Sin embargo, otras dictaduras han caído de la noche a la mañana. Un pueblo largamente oprimido, si encuentra una válvula de escape que le permita revertir la presión rompe el sistema en cuestión de horas.  Pero no siempre puede crear esa condición por sí mismo, entre otras razones porque los sistemas opresivos generan miedo y desconfianza a través de la delación y el castigo, obstáculo que en determinadas condiciones impide la organización de un movimiento de resistencia. No dudo que si se crea la oportunidad, los cubanos como antes los alemanes orientales o los rumanos, la sabrán explotar.

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