Opinión | 17:35

Debate sobre poder y memoria histórica

La "Moralización" de la Política y el Síndrome del Lorito

Un análisis que cuestiona las lecturas simplificadas de la política argentina, repasa los principales quiebres institucionales y económicos de las últimas décadas y plantea cómo determinados sectores de poder mantienen su influencia más allá de los cambios de gobierno.

Por Nicolás Hourclé

La militancia digital actual no se basa en la formación ideológica ni en la lectura de la historia, sino en la indignación moral. Para muchos activistas de redes (tanto de un lado como del otro, aunque hoy impacta con fuerza en el discurso antipolítico o liberal-libertario), la política no es una disputa de intereses económicos, geopolíticos o de modelos de país, sino una lucha entre "buenos y malos".

El reduccionismo histórico: Repetir que "el peronismo es la raíz de todos los males" funciona como un analgésico intelectual. Es cómodo. Evita tener que tomar un libro de historia para comprender la economía agroexportadora, las crisis globales o las deudas estructurales.

El algoritmo del sesgo: Las redes sociales premian el grito, la burla ("domada") y la simplificación. No hay lugar para los matices. El "seudoanálisis" se alimenta de datos sacados de contexto o directamente falsos, validados por comunidades que se respaldan mutuamente dentro de su propia burbuja.

  1. Los Hitos Olvidados: La Violencia y el Desguace Estructural

El relato predominante en las redes suele comenzar la historia argentina en 2003, o a lo sumo en 2001, ignorando las líneas de causalidad histórica que vos marcás muy bien.

1955 y la pérdida de la inocencia democrática: El bombardeo a Plaza de Mayo en junio de 1955 y el posterior golpe de la "Revolución Libertadora" no solo derrocaron a un gobierno constitucional, sino que inauguraron la violencia política moderna en el país. El ingreso de la Argentina al FMI en 1956 y los 18 años de proscripción del peronismo rompieron el pacto democrático y generaron una inestabilidad que el país pagó carísima durante décadas. No se puede entender el presente sin ese quiebre.

1976 y el "gerentismo" de Martínez de Hoz: La dictadura militar no fue solamente un proceso de represión ilegal; también constituyó un plan económico de refundación regresiva. José Alfredo Martínez de Hoz, ligado a los grandes grupos económicos y terratenientes, impulsó la apertura comercial indiscriminada y la bicicleta financiera que destruyeron buena parte del aparato industrial que la Argentina había construido desde la década del 30. Allí se pasó de una nación con pleno empleo y movilidad social ascendente a otra con desocupación y pobreza estructural. La complicidad empresarial, como ocurrió con los vehículos de Ford utilizados en la represión, demuestra que el poder real no siempre viste uniforme.

  1. El Péndulo Democrático y la Génesis de Macri y Milei

Tu lectura sobre el devenir democrático posterior es muy aguda porque sale del binarismo y responsabiliza también a los propios gobiernos populares por sus errores estratégicos.

Si hacemos una línea de tiempo rápida de las crisis que mencionás, vemos cómo se fue pavimentando el camino para los liderazgos actuales.

Alfonsín y la Caja PAN: La salida de la dictadura heredó una deuda externa estatizada, un regalo de Cavallo en 1982, y una crisis inflacionaria brutal. La Caja PAN fue el primer síntoma de que el Estado ya no podía garantizar el bienestar a través del empleo, sino mediante la asistencia de emergencia.

Duhalde y los planes Jefes y Jefas: Tras el estallido de 2001, que representó el colapso del modelo neoliberal de los años 90 de Menem y de la Alianza, la paz social se administró mediante la masificación de los planes sociales. Lo que nació como una respuesta excepcional terminó cristalizándose como una estructura permanente.

El desgaste del kirchnerismo: El final del ciclo de Cristina Fernández de Kirchner dejó un escenario de estancamiento económico, cepo cambiario, alta inflación y una profunda división social, conocida como "la grieta". Ese desgaste generó las condiciones para el surgimiento de Mauricio Macri en 2015.

La paradoja de Javier Milei: Acá tocás un punto clave del detrás de escena de la política. Milei no surge de un repollo. El peronismo, especialmente el sector ligado a Sergio Massa y a gobernadores en 2023, vio inicialmente en Milei una herramienta útil para dividir el voto de Juntos por el Cambio. Le armaron listas, le prestaron fiscales y subestimaron el fenómeno, creyendo que en un balotaje sería un rival fácil. El tiro les salió por la culata: el fenómeno político cobró vida propia alimentado por el hartazgo de la sociedad.

  1. La Continuidad del Poder Real: "Los Mismos de Siempre"

El mayor error de la militancia en redes es creer que cuando cambia el presidente, cambia el poder. Los gobiernos pasan, pero el círculo rojo, integrado por grandes empresarios, el sector financiero y los exportadores de granos, permanece.

Muchos de los funcionarios que hoy definen la economía argentina, o los empresarios que aplauden las medidas actuales en el hotel Llao Llao, son los mismos que hicieron negocios durante el menemismo, que se beneficiaron con la pesificación asimétrica de Duhalde, que ganaron fortunas con la obra pública o las tarifas durante el kirchnerismo y que volvieron a quebrar el país con el endeudamiento de Macri en 2018.

En conclusión

La militancia sin formación confunde el síntoma con la enfermedad. Cree que el problema de la Argentina es una cuestión de "honestidad" o de "relato", cuando en realidad el país atraviesa una crisis de empate hegemónico: dos modelos irreconciliables que se destruyen mutuamente cada cuatro u ocho años, mientras los sectores concentrados de la economía siempre caen de pie.

 

Mientras el debate público siga atrapado en la lógica algorítmica de las redes, la comprensión de los procesos históricos reales continuará siendo el privilegio de unos pocos, y el país seguirá repitiendo sus tragedias como si fueran novedades.

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