Opinión | Ayer
Análisis político
La gran estafa de Javier Milei hacia los argentinos y la entrega del país a Estados Unidos e Israel
Un análisis crítico sostiene que el ajuste económico recayó sobre las clases medias y populares, mientras la política exterior del Gobierno implicó un cambio de rumbo que, según esa mirada, compromete recursos estratégicos y soberanía nacional.
Por Nicolás Hourclé
El ascenso de Javier Milei a la presidencia de la Nación Argentina se construyó sobre una promesa fundacional: la destrucción de los privilegios de una "casta política" que había empobrecido al país y la restitución del poder económico a los ciudadanos. Sin embargo, a medida que la gestión avanza, sectores críticos, referentes de la oposición y analistas políticos coinciden en un diagnóstico severo: el programa de gobierno ha derivado en lo que definen como una estafa electoral, donde el ajuste no recayó sobre la estructura política, sino sobre las clases medias y populares, mientras se ejecuta un drástico giro geopolítico que, según sostienen, cede soberanía nacional.
1. La estafa interna: el ajuste sobre las mayorías
El núcleo del desencanto y de la crítica política radica en la asimetría del sacrificio económico. La retórica de campaña aseguraba que el recorte fiscal recaería estrictamente sobre la burocracia estatal. En la práctica, el plan de estabilización ha golpeado pilares socioeconómicos fundamentales.
Poder adquisitivo: La devaluación inicial y la desregulación de precios básicos, como tarifas de servicios públicos, transporte, combustibles y medicina privada, licuaron los salarios y las jubilaciones.
Destrucción del consumo y la industria: El freno de la obra pública y la apertura de las importaciones profundizaron la recesión, afectando directamente a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), principales generadoras de empleo en el país.
Beneficios concentrados: Mientras el ciudadano común afronta una inflación acumulada asfixiante, las reformas legales y fiscales han tendido a favorecer a grandes corporaciones, fondos de inversión y capitales concentrados, desmantelando la red de contención social del Estado.
2. La política exterior: ¿alineación estratégica o subordinación automática?
El segundo eje del debate, y quizás el más profundo en términos de impacto a largo plazo, es el giro radical en las relaciones internacionales de la Argentina. La tradicional doctrina de neutralidad y multilateralismo del país fue reemplazada por una "alineación incondicional" con dos Estados: Estados Unidos e Israel.
La entrega a los intereses de Washington
Los críticos argumentan que el alineamiento con Estados Unidos no se da en términos de una alianza entre iguales, sino desde una posición de subordinación que compromete los recursos estratégicos de la Nación.
Recursos naturales: El interés estadounidense en el litio del norte argentino, Vaca Muerta (gas y petróleo) y el control de la Hidrovía Paraná-Paraguay se ha visto facilitado por el marco de desregulación y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece garantías extraordinarias al capital extranjero sin exigir contraprestaciones de desarrollo local.
Soberanía territorial y seguridad: La permisividad ante la instalación de infraestructura de seguridad norteamericana, como el anuncio de una base naval integrada en Ushuaia con participación de Estados Unidos, es vista por analistas de izquierda y del nacionalismo como una vulneración directa de la soberanía, especialmente en una zona clave para el reclamo sobre las Islas Malvinas y el acceso a la Antártida.
La geopolítica ideológica con Tel Aviv
La vinculación de Milei con Israel ha trascendido el plano diplomático para instalarse en el terreno estrictamente ideológico y personal. Sectores políticos de la oposición señalan los riesgos de esta postura.
Ruptura del consenso regional: La alineación total con el gobierno israelí en foros internacionales y el abandono de la postura histórica de la Argentina en favor de la solución de dos Estados (Palestina e Israel) han aislado al país de sus socios tradicionales en América Latina, como Brasil, Colombia y México.
Vulnerabilidad en seguridad: La sobreexposición en conflictos de Medio Oriente, ajenos a la agenda prioritaria de los argentinos, genera preocupación en materia de seguridad nacional y revive los temores por las consecuencias que tuvo la alineación internacional de la Argentina durante la década de 1990.
Conclusión
Desde una perspectiva de análisis crítico, el fenómeno Milei representa una mutación profunda del contrato social argentino. La "libertad" proclamada en campaña se interpreta hoy, desde la vereda opositora, como la libertad del mercado para fijar condiciones asimétricas sobre la población, combinada con una diplomacia que declina la soberanía en favor de potencias extranjeras. Lo que se presentó como una revolución contra los privilegios locales parece haberse convertido en una reconfiguración geopolítica y económica en la que los recursos y el destino de la Argentina quedan supeditados a intereses ajenos a su propio territorio.
