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Gremiales
Las imágenes que comprometen el relato de UATRE reavivan la interna en el sindicalismo rural
Las publicaciones realizadas desde distintos ámbitos generaron interrogantes sobre la relación entre el gremio y las entidades agropecuarias.
El gremio encabezado por José Voytenco cuestionó públicamente la ausencia de las cámaras empresarias en la negociación salarial, pero al mismo tiempo dirigentes sindicales participaron de actividades junto a representantes del sector agropecuario en la Expo Rural, alimentando nuevas críticas desde distintos sectores.
La nueva disputa por los salarios de los trabajadores rurales volvió a dejar expuestas las tensiones que atraviesan a la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE). Mientras el sindicato denunció que las entidades empresarias "se plantaron" y no asistieron a una audiencia paritaria, distintas imágenes y publicaciones difundidas durante la Expo Rural de Palermo mostraron a dirigentes compartiendo actividades con referentes de esas mismas entidades.
El reclamo sindical tomó fuerza luego de la difusión de una nota titulada "El plantón de los que no plantan", donde José Voytenco criticó la ausencia de las patronales en la mesa de negociación salarial y reclamó avances para mejorar los ingresos de los peones rurales.
Sin embargo, casi en simultáneo comenzaron a circular fotografías y publicaciones oficiales del RENATRE donde puede verse a dirigentes del organismo participando de charlas organizadas junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) durante la Exposición Rural. En esas actividades participaron representantes de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y otros referentes del sector empresario.
Las imágenes también muestran al presidente del RENATRE, Abel Guerrieri, quien además integra la conducción de la Sociedad Rural Argentina, encabezando distintas actividades institucionales. En varias fotografías aparece acompañado por funcionarios y representantes del propio RENATRE durante las jornadas desarrolladas en Palermo.
A ello se sumaron publicaciones del dirigente Pablo Ansaloni, quien compartió fotografías desde la Sociedad Rural y de reuniones mantenidas con representantes del sector agropecuario durante la exposición. Las imágenes generaron cuestionamientos entre sectores sindicales que consideran incompatible el discurso de confrontación con la presencia institucional junto a las entidades patronales.
Mientras tanto, desde distintas delegaciones de UATRE continuaron endureciendo el discurso. La regional Bahía Blanca difundió un documento en el que reclamó un salario mínimo de 1.500.000 pesos para los trabajadores rurales y denunció que miles de empleados del sector perciben ingresos insuficientes mientras la actividad exhibe cifras récord de producción.
En paralelo, durante el acto inaugural de la Exposición Rural también hubo manifestaciones de trabajadores que exhibieron carteles reclamando "salarios dignos" y cuestionando la distancia entre la rentabilidad del sector y los ingresos que reciben quienes realizan las tareas en el campo.
Otro de los puntos que generó debate fue la participación activa del RENATRE en distintas jornadas de la Expo Rural, pese a que desde el sindicato se mantiene un fuerte enfrentamiento discursivo con las entidades empresarias por la negociación salarial. Esa convivencia institucional fue utilizada por sectores críticos para señalar una aparente contradicción entre el mensaje público y las relaciones que mantienen distintos dirigentes dentro del organismo.
El conflicto también se trasladó al terreno de las obras sociales. Mientras sectores vinculados a UATRE impulsan críticas al funcionamiento de OSPRERA, comenzaron a difundirse reuniones informativas para presentar OSPREF Salud, una nueva propuesta sanitaria promovida por organizaciones rurales, lo que suma un nuevo capítulo a la disputa interna que atraviesa al sindicalismo del sector.
Con la paritaria estancada, reclamos salariales que se multiplican y cuestionamientos cada vez más fuertes sobre la conducción del gremio, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto deben cobrar los trabajadores rurales, sino también por el rol que juegan quienes dicen representarlos mientras mantienen espacios de diálogo con las mismas entidades empresarias a las que responsabilizan por la falta de acuerdo salarial.
