Curiosidades | 19:48
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El Partido de la Ley Natural: la insólita fuerza política que quiso gobernar con meditación
La política internacional conoció durante el Siglo XX partidos de prácticamente todos los colores ideológicos.
El Partido de la Ley Natural fue una de las experiencias políticas más singulares surgidas durante la década de 1990. Con presencia en decenas de países, la agrupación combinó propuestas electorales tradicionales con las enseñanzas de Maharishi Mahesh Yogi y la práctica de la Meditación Trascendental.
La política internacional conoció durante el Siglo XX partidos de prácticamente todos los colores ideológicos. Sin embargo, pocos llegaron a plantear que la meditación podía convertirse en una herramienta para combatir el delito, reducir la violencia y mejorar el funcionamiento de los gobiernos. Ese fue, precisamente, uno de los rasgos distintivos del Partido de la Ley Natural.
La organización surgió en 1992 y rápidamente comenzó a expandirse fuera de sus fronteras originales. En su momento de mayor desarrollo llegó a contar con organizaciones o candidaturas en decenas de países, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, España, Australia, Nueva Zelanda, India, Israel y Japón.
Detrás de la propuesta se encontraba la influencia de Maharishi Mahesh Yogi, reconocido mundialmente por haber desarrollado y popularizado la Meditación Trascendental. El movimiento sostenía que existían determinadas leyes naturales que regían el funcionamiento del universo y que las sociedades humanas podían beneficiarse si sus instituciones políticas actuaban de acuerdo con esos principios.
La política como camino hacia la iluminación
La propuesta podía sonar extravagante, pero estaba acompañada por un programa político que incluía cuestiones bastante más convencionales. El Partido de la Ley Natural defendía políticas ambientales, prevención sanitaria, educación, energías renovables, agricultura sostenible y medidas destinadas a reducir la violencia y los conflictos sociales.
La diferencia estaba en el método. Para sus dirigentes, buena parte de los problemas de las sociedades modernas no podían resolverse únicamente mediante leyes, policías, cárceles o políticas económicas. Era necesario modificar el comportamiento de las personas y alcanzar un estado de mayor equilibrio individual y colectivo.
Ahí aparecía la Meditación Trascendental. El partido sostenía que determinadas prácticas meditativas podían producir efectos positivos sobre las personas y, en determinadas condiciones, sobre comunidades enteras. Entre sus afirmaciones más llamativas estaba la posibilidad de reducir los niveles de criminalidad y violencia mediante la meditación colectiva.
La propuesta llegó todavía más lejos con el programa TM-Sidhi, vinculado al movimiento de Maharishi. Sus defensores aseguraban que la práctica realizada por grupos suficientemente numerosos podía generar efectos positivos sobre el entorno social. Para los críticos, estas afirmaciones carecían de sustento científico suficiente y constituían uno de los aspectos más controvertidos del proyecto político.
De la política nacional a un Gobierno mundial
El Partido de la Ley Natural tampoco limitó su imaginación política a los Estados nacionales. Una de las ideas desarrolladas por Maharishi Mahesh Yogi fue la creación de una administración global basada en lo que denominaba la Ley Natural.
El concepto no planteaba simplemente construir otro organismo internacional al estilo de las Naciones Unidas. La propuesta partía de la premisa de que los gobiernos tradicionales eran incapaces de solucionar determinados problemas porque funcionaban sobre estructuras creadas artificialmente por los seres humanos.
La alternativa consistía en desarrollar una administración inspirada en las leyes que, según esta corriente, gobiernan naturalmente el universo. El movimiento llegó a utilizar conceptos como "Gobierno Mundial de la Era de la Iluminación", combinando política internacional, espiritualidad y una particular interpretación de la relación entre conciencia humana y naturaleza.
La idea provocó curiosidad, pero también críticas y escepticismo. Para sus detractores, el proyecto mezclaba conceptos espirituales con instituciones políticas y otorgaba a determinadas prácticas de meditación una capacidad de transformación social difícil de demostrar.
Una expansión internacional sin precedentes
Durante la década de 1990, el fenómeno consiguió una expansión que sorprendió incluso por fuera de los círculos vinculados a la Meditación Trascendental. El partido logró organizar estructuras en numerosos países y presentó candidatos en diferentes elecciones.
En 1998, dirigentes de distintas ramas nacionales participaron de una convención internacional celebrada en Bonn, Alemania. El encuentro reunió a cientos de dirigentes y delegados provenientes de más de 60 países y sirvió para mostrar la dimensión internacional que había alcanzado el movimiento.
La experiencia estadounidense fue una de las más conocidas. Allí el Partido de la Ley Natural presentó como candidato presidencial al físico John Hagelin, vinculado a la Maharishi International University. Hagelin compitió por la Casa Blanca en distintas elecciones, convirtiéndose en uno de los principales rostros electorales de esta corriente.
Sin embargo, pese a su llamativa propuesta y a su expansión internacional, el partido nunca consiguió transformarse en una fuerza electoral de peso. Sus candidaturas obtuvieron porcentajes reducidos y su influencia política quedó muy por debajo de su presencia mediática.
El ocaso de un experimento político insólito
Con el paso de los años, la mayoría de las organizaciones nacionales del Partido de la Ley Natural desaparecieron, se disolvieron o dejaron de tener actividad electoral relevante. La experiencia tuvo su mayor auge durante los años 90 y comienzos de los 2000.
Su legado, sin embargo, quedó como uno de los ejemplos más curiosos de la historia de los partidos políticos contemporáneos. La agrupación intentó trasladar una filosofía espiritual a la arena electoral y presentó la meditación como una herramienta potencial para combatir problemas tradicionalmente asociados con la política pública.
La historia del Partido de la Ley Natural muestra hasta qué punto la política puede convertirse en un terreno de experimentación ideológica. En su caso, la fórmula fue particularmente singular: ecologismo, prevención sanitaria, reformas sociales, espiritualidad oriental, Meditación Trascendental y una teoría de gobierno basada en las supuestas leyes naturales.
Más que una fuerza política capaz de conquistar el poder, terminó convirtiéndose en un fenómeno político y cultural de los años 90. Una experiencia que intentó responder a los problemas del mundo moderno con una receta que, para muchos, parecía imposible de imaginar en una boleta electoral: menos confrontación política y más meditación.
