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El pastor Ariel Díaz afirmó que "bajar la edad de imputabilidad no resuelve el problema de fondo"
El presidente de la Federación de Pastores Evangélicos resaltó su postura ante la medida de Nación.
El presidente de la Federación de Pastores Evangélicos, Ariel Díaz, se pronunció en contra de la baja de la edad de imputabilidad penal, una iniciativa que volvió a instalarse con fuerza en la agenda pública en medio del debate sobre la inseguridad y el delito juvenil. Para el dirigente religioso, la discusión está mal enfocada y apunta a soluciones rápidas que no atacan las verdaderas causas del problema.
Según expresó, reducir la edad a partir de la cual los menores pueden ser juzgados penalmente no implica una mejora real en los niveles de seguridad, sino que constituye una respuesta punitivista que posterga la implementación de políticas profundas y sostenidas. En ese sentido, sostuvo que la delincuencia juvenil está directamente relacionada con factores estructurales como la pobreza, la exclusión social, la desintegración familiar, el abandono escolar y el consumo problemático de drogas.
Díaz advirtió que centrar el debate exclusivamente en el castigo puede generar consecuencias contraproducentes, como la estigmatización temprana de adolescentes en situación de vulnerabilidad y su incorporación definitiva a circuitos delictivos. A su entender, la experiencia demuestra que la criminalización precoz no reduce los delitos, sino que tiende a consolidar trayectorias de marginalidad.
Desde la Federación de Pastores Evangélicos, planteó la necesidad de promover un abordaje integral que incluya políticas públicas orientadas a la prevención, la educación, la contención social y el acompañamiento comunitario. En ese marco, remarcó el rol central que cumplen las familias, las escuelas, las organizaciones sociales y las iglesias en la construcción de entornos más saludables para niños y adolescentes.
El dirigente también destacó el trabajo territorial que desarrollan las comunidades evangélicas en distintos barrios, con programas de asistencia, apoyo escolar, contención emocional y acompañamiento a jóvenes atravesados por situaciones de violencia, adicciones y exclusión. Según afirmó, estas experiencias demuestran que es posible ofrecer alternativas reales al delito cuando existe una presencia activa del Estado y de las organizaciones de la sociedad civil.
Finalmente, Ariel Díaz llamó a dar un debate serio y responsable, alejado de consignas simplistas y soluciones de corto plazo. Para el referente evangélico, la seguridad debe pensarse desde una perspectiva social amplia, con políticas sostenidas en el tiempo que apunten a la inclusión, la justicia social y la igualdad de oportunidades, como única vía para enfrentar de manera efectiva la problemática del delito juvenil.
