Política | 06:00
Exclusivo
Entre avales y programas: dos peronismos y una pelea por el futuro de Mar del Plata
Dos convocatorias expusieron una fractura profunda en el peronismo marplatense: de un lado, la lógica de los avales y equilibrios internos; del otro, la apuesta por un programa político nacido del territorio y las mesas de trabajo.
La interna del peronismo marplatense volvió a quedar expuesta tras 2 convocatorias que, lejos de ser simples reuniones, evidenciaron 2 concepciones opuestas sobre el poder, la organización y el futuro del movimiento.
Por un lado, el encuentro realizado en Luz y Fuerza, impulsado por la conducción tradicional, y por otro, la convocatoria en el Club San José, presentada como el inicio de una nueva etapa de debate programático y construcción territorial.
Para quienes impulsaron esta última, no se trató de una disputa de agendas sino de un choque entre un peronismo anclado en la burocracia del pasado y otro que busca producir una arquitectura política con capacidad de gobernar la ciudad.
Desde el espacio que encabezó la reunión en el Club San José sostienen que la diferencia central no pasa por la cantidad de avales o fichas de afiliación, sino por la existencia de un programa de Gobierno.
Bajo la consigna de que el programa es el verdadero poder y los avales apenas un requisito técnico, cuestionan una lógica que reduce la política a la aritmética interna del partido. En ese sentido, plantean que el poder real surge de la capacidad de articular un proyecto que responda a las necesidades concretas de Mar del Plata y no de la firma de papeles sin contenido político.
Otro eje de la crítica apunta al concepto de unidad que promueve la conducción tradicional. Desde este nuevo espacio rechazan lo que definen como una “unidad de cúpulas”, negociada entre pocos dirigentes y orientada al reparto de cargos.
En contraposición, proponen una unidad que se construya en el territorio, en el debate y en la fricción de ideas, con mesas de trabajo integradas por comerciantes, trabajadores, jóvenes, profesionales, universitarios y sectores productivos. Para ellos, la unidad no es equilibrio estático sino sincronización técnica, una dinámica capaz de generar resultados y evitar la parálisis que, aseguran, llevó al peronismo local a reiteradas derrotas.
La discusión también alcanza a la idea de liderazgo basada en "individualidades". Desde esta mirada, hablar de la calidad personal de ciertos dirigentes implica un desliz hacia una lógica liberal y meritocrática, ajena al justicialismo de base.
La calidad, sostienen, debe ser la del movimiento organizado y de la comunidad, no la de una élite de notables. En esa línea, advierten que un peronismo centrado en figuras aisladas termina alejándose de la formación de cuadros surgidos desde las bases y de la construcción colectiva.
Además, cuestionan que el mensaje de la conducción esté obsesionado con los avalistas y los mecanismos internos, sin una sola mención a problemas estructurales de la ciudad como el puerto, la seguridad, la educación o la situación de los barrios.
Para este sector, ofrecer una estructura partidaria "ordenada" pero vacía de contenido es comparable a cambiar de portero en un edificio que sigue incendiándose. Incluso relativizan las denuncias de proscripción interna y señalan que las derrotas se explican más por la falta de superioridad técnica y organizativa que por maniobras externas.
Finalmente, remarcan que el debate sobre un proyecto de peronismo para Mar del Plata ya está en marcha desde el 19 de enero y no se detendrá por cronogramas electorales que consideran vacíos. Mientras algunos siguen contando avales, aseguran, ellos continuarán proponiendo soluciones y construyendo soberanías en el presente.
Bajo esa lógica, advierten que cada hora dedicada solo a juntar papeles es tiempo que se le cede a la ideología libertaria, y reivindican una consigna clásica del movimiento: la lucha es para los que aguantan.
