Otros Municipios | 18:42
Doble estándar
En Mercedes, la exposición de Inzaurgarat manejando con alcohol reaviva denuncias por trato desigual
Vecinos señalan la diferencia entre las sanciones a ciudadanos y la permisividad hacia funcionarios.
En la ciudad bonaerense de Mercedes está bastante normalizado que los funcionarios públicos se manejen con total impunidad y vulneren la ley. Esta práctica se extiende desde el último hasta el primer escalafón de la jerarquía municipal.
? Un video muestra al concejal de Mercedes Julián Inzaurgarat conduciendo mientras consume alcohol. El caso generó polémica y reabre el debate sobre el cumplimiento de normas por parte de funcionarios. pic.twitter.com/sE6qdbRgKD
— grupo periodismo (@grup_periodismo) March 20, 2026
Todo comienza a cobrar notoriedad cuando circula en redes sociales una imagen del concejal kirchnerista Julián Inzaurgarat, en la que se lo puede ver conduciendo su vehículo mientras consume, junto a otro empleado municipal, una lata de cerveza.
La imagen se difunde en un contexto de implacables operativos recaudatorios contra los ciudadanos, quienes ven sus vehículos secuestrados por motivos insólitos, como, por ejemplo, la fecha de vencimiento del casco.
El hecho vuelve a exponer la existencia de dos sistemas de aplicación de la ley con criterios discriminatorios: uno implacable contra los vecinos y otro totalmente permisivo con los funcionarios, muchos de los cuales circulan incluso sin patente.
Anteriormente, el propio intendente de Mercedes, Juan Ignacio Ustarroz, habría protagonizado al menos dos accidentes automovilísticos bajo los efectos de estupefacientes y alcohol que jamás fueron esclarecidos. Uno fue el choque en la entrada de ANSES, en la calle 26 entre 21, donde Ustarroz habría subido a la vereda con la camioneta, paseando borracho.
El otro episodio ocurrió en la calle 29 y 6, donde Ustarroz, totalmente alcoholizado, estrelló su camioneta contra la vidriera de la pinturería IMPACTO, negocio perteneciente a la familia de su suegro.
Luego del incidente, envió rápidamente a uno de sus lacayos, el camporista Lucas Puliti, empleado del Centro de Monitoreo, para que borrara la evidencia registrada por las cámaras de video y así encubrir el hecho.
Al activar mecanismos de control de daños para eliminar las grabaciones de las cámaras de vigilancia municipales, estas prácticas demuestran la impunidad con la que se manejan el intendente y sus secuaces, que además contarían con contactos en la Justicia para que desestimen sus causas.
