Otros Municipios | 17:36
Mensaje interno
Mar Chiquita fue escenario de un acto del PJ donde un canto político evidenció tensiones en la conducción
La manifestación de militantes marcó un posicionamiento que expone disputas simbólicas de poder.
En un acto sin interna, el PJ de Mar Chiquita presentó sus nuevas autoridades bajo la modalidad de lista única, en una puesta en escena que, lejos de mostrar síntesis, dejó entrever tensiones latentes dentro del oficialismo.
La secuencia de oradores, Marcos Raimundi, Melanie Ibáñez, el intendente Walter Wischnivetzky, el senador Jorge Paredi y el cierre del presidente electo Fabián Jarquet, marcó el pulso de una jornada con mayor carga de mensaje político que de celebración partidaria.
El momento más significativo llegó en el cierre, cuando un grupo de militantes entonó el cántico “Fabián intendente”, con el actual jefe comunal presente. Lejos de ser una expresión ingenua, la escena funcionó como una señal interna clara: una disputa simbólica por el liderazgo que expone, sin demasiados matices, el debilitamiento de la figura del intendente dentro de su propio espacio.
En ese marco, comienza a hacerse visible un proceso de degradación política de la figura del intendente Walter Wischnivetzky. No se trata de un quiebre abrupto, sino de un proceso progresivo, reconocible en etapas. Primero aparece el enojo: cuestionamientos, malestar interno y tensiones que, aun en la crítica, reconocen el liderazgo como válido.
Luego emerge la tristeza: el desencanto reemplaza a la confrontación y lo que antes generaba reacción empieza a generar decepción. Pero la fase más crítica es la última: la indiferencia. Cuando ya no hay enojo ni expectativa, cuando la figura deja de interpelar y lo que el dirigente dice o hace comienza a perder relevancia, incluso entre los más cercanos, equipo, entorno y vínculos de confianza.
Todo indica que el intendente transita hoy ese último estadio. Ya no se trata de una figura resistida, sino de una que comienza a volverse lateral dentro de la dinámica del poder local.
Este cuadro se refuerza con episodios recientes que, aunque menores en apariencia, resultan profundamente sintomáticos. La presentación de un libro impulsada por el propio intendente tuvo una escasa convocatoria, apenas una decena de asistentes, y fue seguida por un mensaje en el grupo de WhatsApp del gabinete municipal en el que, además de agradecer a quienes participaron, se les pasó factura a quienes no lo hicieron.
La escena no solo refleja fragilidad política y desconexión con la propia estructura, sino también un manejo que, por momentos, roza lo infantil.
Así, lo que debía ser un acto de consolidación partidaria terminó funcionando como una radiografía del presente: un liderazgo en retroceso, una interna que comienza a asomar sin disimulo y un proceso de recambio que, aunque todavía incipiente, ya se expresa en voz alta. Porque en política, cuando empiezan los cantos, rara vez son casuales.
