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¿Gabriela Hernández, opositora o asesora del kirchnerismo en Escobar?

La dirigente de Potencia, cercana a María Eugenia Talerico, construyó su perfil como alternativa al oficialismo, pero versiones políticas la señalan como presunta asesora durante la gestión de la kirchnerista María Laura Guazzaroni al frente del HCD. ¿Hay contradicciones detrás del discurso opositor?

Gabriela Hernández, dirigente de Potencia en Escobar y referente del espacio que a nivel bonaerense tiene como principal figura a María Eugenia Talerico, intenta construir un perfil de dirigente opositora, liberal y defensora de la transparencia. Sin embargo, detrás de ese discurso comienzan a aparecer interrogantes sobre su recorrido político y, particularmente, sobre los vínculos que mantuvo dentro del Concejo Deliberante (HCD) de Escobar.

Hernández llegó a ocupar una banca como representante de Proyecto Escobar y posteriormente se acercó al espacio PRO Libertad. En 2025 pasó a integrar la boleta de Potencia, acompañando a Miguel Jobe como segunda candidata a concejal. Además, su nombre apareció en el puesto 11 de la lista de candidatos a diputados nacionales del espacio liderado por Talerico.

El problema aparece cuando se contrasta ese discurso de independencia con determinadas versiones que circulan en el ámbito político escobarense. Existen acusaciones y señalamientos que ubicarían a Hernández como asesora vinculada al propio Concejo Deliberante durante la presidencia de María Laura Guazzaroni, dirigente de Unión por la Patria (UxP) y figura estrechamente asociada al oficialismo local. Hasta el momento, esta versión no pudo ser corroborada documentalmente en las fuentes públicas consultadas, por lo que corresponde presentarla como una acusación y no como un hecho probado.

La cuestión, sin embargo, resulta políticamente incómoda. Guazzaroni fue presidente del HCD de Escobar y continúa identificada institucionalmente con la conducción del cuerpo legislativo, mientras que Hernández se presenta actualmente desde una fuerza que pretende diferenciarse del kirchnerismo y del oficialismo municipal. Las fuentes públicas sí permiten confirmar que ambas compartieron actividad institucional en el Concejo: en 2023, por ejemplo, participaron juntas de un conversatorio organizado por el HCD.

La propia Hernández, además, ha construido públicamente un discurso muy crítico hacia el funcionamiento de la política escobarense. En enero de 2025 sostuvo que en Escobar no existía una oposición capaz de marcar un rumbo distinto y cuestionó a sectores opositores por acompañar iniciativas del intendente Ariel Sujarchuk. En esa misma entrevista contó que había trabajado con Guazzaroni y funcionarios municipales en modificaciones al proyecto de Policía Municipal.

Así, la figura de Gabriela Hernández queda atravesada por una contradicción que merece explicaciones: por un lado, aparece como una dirigente que busca representar una alternativa liberal y opositora desde Potencia; por el otro, existen versiones sobre una eventual vinculación laboral con la estructura que conduce una dirigente kirchnerista como Guazzaroni.

Si esa designación efectivamente existió, debería poder acreditarse mediante resoluciones, decretos, contratos o registros administrativos del HCD. Y si no existió, sería igualmente importante que la propia Hernández pueda desmentirlo públicamente y despejar las dudas.

Porque cuando una dirigente construye su identidad política alrededor de palabras como transparencia, independencia y renovación, las preguntas sobre sus propios vínculos y eventuales designaciones dejan de ser un detalle menor. En política, la coherencia también se demuestra con papeles.

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