Política | 12:23
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Ignacio Devitt, el funcionario que quedó bajo la lupa: pasado en Philip Morris, lobby por el vapeo y cercanía con Karina Milei
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El ascenso de Ignacio Devitt dentro del Gobierno de Javier Milei comenzó a despertar cuestionamientos políticos y periodísticos. Su pasado como ejecutivo de Philip Morris, su participación en la agenda vinculada con los cigarrillos electrónicos y su creciente cercanía con Karina Milei lo convirtieron en una de las figuras de bajo perfil con mayor influencia dentro de la estructura de la Jefatura de Gabinete.
Devitt llegó al Gobierno de la mano de Manuel Adorni y rápidamente consiguió posicionarse en un área estratégica. Su trayectoria previa, sin embargo, abrió una discusión que excede las internas libertarias: antes de desembarcar en la Casa Rosada había trabajado como Senior Manager de Asuntos Externos de Philip Morris, una de las principales compañías tabacaleras del mundo.
La cuestión adquirió relevancia porque, ya desde el Gobierno, Devitt quedó vinculado con las discusiones regulatorias relacionadas con el mercado de vapeadores, cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y bolsitas de nicotina. Para sus críticos, la secuencia constituye un caso paradigmático de "puerta giratoria" entre el sector privado y la administración pública.
El punto más sensible no pasa necesariamente por la existencia de una causa judicial, sino por el posible conflicto de intereses que distintos medios plantearon alrededor de su recorrido profesional.
Del gigante tabacalero a la mesa política de la Casa Rosada
Antes de incorporarse al Gobierno de Milei, Devitt había desarrollado una carrera vinculada con la política, el sector privado y las relaciones institucionales. Su trayectoria incluyó su paso por Propuesta Republicana (PRO) y por estructuras políticas de Vicente López, además de su posterior incorporación a Philip Morris.
El desembarco en la administración libertaria se produjo en un momento en que el Gobierno necesitaba fortalecer sus vínculos con el Congreso y avanzar con una agenda legislativa propia. Devitt quedó ubicado en una posición particularmente sensible por su experiencia en relaciones institucionales y negociación política.
Su designación generó cuestionamientos precisamente por el corto intervalo entre su salida de la compañía tabacalera y su llegada al Estado. La discusión quedó planteada en términos de independencia y transparencia: ¿Hasta qué punto un funcionario que hasta poco tiempo antes representaba los intereses de una compañía podía intervenir en decisiones regulatorias que afectaban directamente a esa industria?
La controversia se profundizó cuando distintos medios comenzaron a señalar el papel que habría tenido Devitt en la discusión sobre el vapeo. La Política Online lo presentó como un exlobbista de Philip Morris que comenzó a trabajar políticamente para impulsar la habilitación de los cigarrillos electrónicos y otros productos de nicotina.
El vapeo, la polémica que más lo compromete políticamente
La cuestión de los cigarrillos electrónicos constituye hasta ahora el principal foco de cuestionamientos alrededor de Devitt. Según reconstrucciones periodísticas, el funcionario habría utilizado sus contactos políticos y parlamentarios para promover una legislación favorable a la comercialización de estos productos. Incluso se señaló que habría recorrido distintos distritos en búsqueda de respaldos para avanzar con esa agenda.
La polémica tomó mayor dimensión cuando el Gobierno modificó su posición respecto de estos productos y avanzó con medidas destinadas a habilitar la comercialización de vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y otros productos relacionados con la nicotina.
Para sus críticos, el problema reside en la coincidencia entre los intereses de la industria de la que Devitt provenía y las políticas regulatorias que comenzó a defender desde el Estado. La acusación periodística apunta, en definitiva, a una posible continuidad entre su actividad privada y su agenda pública.
Sin embargo, resulta necesario establecer una diferencia fundamental: no aparece, hasta el momento, una condena penal ni una resolución judicial que haya establecido que Devitt haya cometido un delito de corrupción, tráfico de influencias u otra conducta ilícita relacionada con este episodio.
La controversia es, por lo tanto, esencialmente política e institucional. Se discute si su participación en esa agenda resulta compatible con su anterior relación profesional con Philip Morris y si debieron existir mayores mecanismos de prevención frente a un eventual conflicto de intereses.
De hombre de Adorni a pieza del karinismo
El crecimiento de Devitt no terminó con la salida de Adorni de la Jefatura de Gabinete. Por el contrario, el funcionario consiguió sobrevivir al recambio y terminó aumentando su peso dentro de la estructura gubernamental.
Con la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, Devitt fue designado vicejefe de Gabinete mediante el Decreto 574/2026. El movimiento llamó la atención porque no sólo conservó su lugar en el esquema de poder, sino que pasó a ocupar una posición todavía más relevante.
Distintas reconstrucciones periodísticas vincularon esta continuidad con su cercanía con Karina Milei. Incluso se señaló que la secretaria general de la Presidencia habría pedido que Devitt acompañara a Santilli en la nueva estructura.
Ese dato resulta especialmente relevante para entender su ascenso. Devitt dejó de ser simplemente un funcionario asociado a Adorni para transformarse en una pieza que distintos sectores identifican con el karinismo, en medio de las disputas internas que atraviesan al Gobierno libertario.
Su perfil reservado también alimentó las especulaciones. A diferencia de otros funcionarios de primera línea, Devitt no construyó una exposición pública masiva. Su influencia se desarrolla principalmente detrás de escena, en negociaciones políticas, vínculos con legisladores y articulaciones internas.
Por esa razón, algunos periodistas comenzaron a describirlo como uno de los nuevos "monjes negros" del poder libertario: funcionarios que no necesariamente ocupan el centro de la escena pública, pero que adquieren una influencia considerable en las decisiones de Gobierno.
El pasado PRO y la metamorfosis libertaria
Otro elemento que genera ruido político es su procedencia partidaria. Devitt tuvo una trayectoria ligada al PRO y a la política de Vicente López antes de convertirse en funcionario del Gobierno de Milei. Su recorrido constituye así otro ejemplo de dirigentes y cuadros técnicos provenientes del macrismo que terminaron incorporándose al armado libertario.
La situación tiene una lectura política particular porque La Libertad Avanza (LLA) construyó buena parte de su identidad alrededor de la crítica a la denominada "casta" y a las estructuras tradicionales de poder.
La incorporación de dirigentes con pasado en el PRO demuestra, sin embargo, que el proceso de consolidación del oficialismo terminó requiriendo cuadros con experiencia previa en la política y en la administración pública.
En ese contexto, Devitt representa una combinación particular: militancia y gestión dentro del universo macrista, experiencia en relaciones institucionales dentro de una multinacional tabacalera y, posteriormente, ascenso dentro del Gobierno de Milei.
Sin causa penal conocida, pero con una fuerte controversia política
A la hora de evaluar el caso Devitt resulta necesario separar las denuncias políticas y periodísticas de las responsabilidades judiciales. Hasta el momento, las principales acusaciones que aparecen alrededor de su nombre están vinculadas con un supuesto conflicto de intereses derivado de su pasado en Philip Morris y con su presunta participación en el impulso de políticas favorables al vapeo.
No se trata, al menos con la información disponible, de una situación equivalente a una condena judicial por corrupción. Tampoco surge una sentencia firme que determine que haya cometido un delito. La controversia, por lo tanto, se encuentra en otro terreno: el de la transparencia, la ética pública y la influencia de los intereses privados sobre las decisiones estatales.
La trayectoria de Devitt, además, muestra cómo se está reconfigurando el poder dentro de La Libertad Avanza. Llegó asociado a Adorni, sobrevivió a su salida y terminó convertido en vicejefe de Gabinete de Santilli, con vínculos atribuidos al entorno de Karina Milei.
El resultado es la aparición de una figura que, pese a mantener un perfil público relativamente bajo, comenzó a concentrar una cuota creciente de poder dentro de la Casa Rosada. Entre su pasado en Philip Morris, las acusaciones periodísticas por su supuesto rol en la agenda del vapeo, su procedencia del PRO y su acercamiento al karinismo, Ignacio Devitt se convirtió en uno de los funcionarios que más preguntas genera detrás de las puertas de la Jefatura de Gabinete.
Por ahora, la mayor controversia no está en los tribunales sino en la política: qué intereses representa Devitt, cuál es el verdadero alcance de su influencia y hasta dónde llega su capacidad de intervenir en decisiones estratégicas del Gobierno de Milei.
