Información general | 22/09/25

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Manipulan los números mientras la educación bonaerense en matemática se derrumba

¡El Gobierno bonaerense de Axel Kicillof es un desastre!

Por Sebastián Franco

Manipulan los números mientras la educación bonaerense en matemática se derrumba
Expediente.

En la Provincia de Buenos Aires, cada 1 o 2 años el Ministerio de Educación, a través de la Dirección General de Cultura y Educación (DGCE), realiza evaluaciones de calidad educativa en alumnos de tercero y quinto año. El objetivo debería ser claro: medir el nivel real, detectar problemas y planificar políticas públicas.

Pero esta vez, algo huele muy mal. Se envió una circular a todas las escuelas indicando a los docentes de Matemática que trabajen los mismos temas que se van a evaluar.

¿Y entonces? ¿Eso es evaluar o es adiestrar para el examen? Lo único que se logra es un maquillaje de estadísticas para que los números queden más lindos en los informes oficiales. Una trampa peligrosa: porque si adulteramos el diagnóstico, jamás sabremos cuál es la verdadera situación de nuestros chicos.

Y la realidad ya es grave. Según datos oficiales (Pruebas Aprender 2024), el 85,8 por ciento de los estudiantes del último año de secundaria no alcanza los resultados mínimos en Matemática. Es decir, 9 de cada 10 alumnos argentinos entre 17 y 18 años no pueden resolver ejercicios básicos. Una catástrofe educativa.

El problema no es nuevo:

  • En 2013, el porcentaje de alumnos que no alcanzaba el mínimo era del 64,7 por ciento.
  • En 2022 ya subió al 82,4 por ciento.
  • Hoy estamos en casi 86 por ciento.

La curva es clara: cada año que pasa, empeoramos.

Además, la desigualdad educativa se profundiza: los estudiantes de sectores más pobres quedan rezagados frente a los de mayor nivel socioeconómico, y la brecha se amplía con los años de escolaridad.

Mientras tanto, desde el poder nos quieren vender un cuento: en lugar de asumir la crisis, maquillan las pruebas para mostrar supuestos progresos. Como si la solución fuera cambiar el termómetro en vez de bajar la fiebre.

En el mundo hay ejemplos que muestran otro camino: Estonia, con fuerte uso de tecnología y resolución de problemas, o China, con una formación docente sólida y recursos. Incluso en América Latina hay iniciativas exitosas en Brasil, Colombia, Chile o El Salvador.

Argentina podría aprender de esas experiencias. Pero en vez de copiar lo que funciona, preferimos falsear la foto de la realidad.

Mi posición como referente político de Lanús

No podemos aceptar que nos sigan mintiendo. La educación pública necesita transparencia, diagnósticos reales y planes pedagógicos serios.

Lo que está en juego no son estadísticas: son los futuros de millones de chicos que egresan sin herramientas básicas para trabajar, estudiar o desarrollarse en libertad.

Hoy la pregunta es brutal y urgente: ¿Queremos estadísticas maquilladas o alumnos preparados para la vida real?

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