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Mar Chiquita: negocios, controles ambientales y una interna política que empieza a abrir expedientes desde Vivoratá
La información comenzó a circular al ritmo de la interna peronista.
La pelea entre el cristinismo y el axelismo empieza a exponer relaciones empresariales y decisiones administrativas en Mar Chiquita. En el centro aparece Europatagónica, un complejo de Vivoratá, y dos funcionarios hoy enfrentados políticamente con Fernanda Raverta: Gabriel Felizia y Federico Stefano.
La información comenzó a circular al ritmo de la interna peronista. Gabriel Felizia, expresidente del Puerto de Mar del Plata, llegó a ese cargo vinculado al espacio de Fernanda Raverta, pero terminó enfrentado con ese sector.
Fuentes políticas sostienen que la ruptura incluyó una fuerte discusión en la que Raverta lo habría acusado de prácticas corruptas y exigido su salida. Lo comprobable es que Felizia renunció con efecto al 31 de enero de 2024, fue reemplazado por Marcos Gutiérrez (del núcleo ravertista) y posteriormente medios marplatenses registraron su acercamiento a Gustavo Pulti, aliado de Axel Kicillof.
Hoy Felizia es coordinador general de Agrupamientos Industriales de Mar Chiquita, designado desde mayo de 2026. En ese Municipio trabaja junto a Federico Stefano, funcionario del área productiva desde hace años y que incluso ocupó interinamente la Secretaría de Producción y Trabajo.
Es allí donde la interna empieza a cruzarse con los negocios. En el kilómetro 359/360 de la Ruta 2 funciona Europatagónica SA, vinculada societariamente a Pamela Madoni y Estefanía Madoni. El Municipio habilitó en 2023 la elaboración y venta de productos balanceados; en 2024 se anunció públicamente que el complejo también produciría aceite de soja y biodiesel y realizaría acopio de cereales.
Fuentes de Vivoratá, algunas relacionadas con la comunidad educativa de una escuela próxima al establecimiento, aseguran que el complejo sería todavía mayor: mencionan instalaciones para engorde intensivo de ganado, posibles actividades relacionadas con cosmética y grandes movimientos de suelo, excavaciones y rellenos sobre terrenos bajos. Incluso describen, detrás del establecimiento, una vivienda con una llamativa calesita similar a las utilizadas en plazas.
Son testimonios que requieren comprobación, pero plantean preguntas concretas: qué actividades están habilitadas, qué zonificación admite el predio, qué estudios hidráulicos existen y qué autorizaciones respaldaron los movimientos de suelo.
Y allí aparece una responsabilidad que excede al Municipio: el Ministerio de Ambiente bonaerense. Frente a un complejo con actividades industriales declaradas y otras señaladas por fuentes locales, la Provincia debería poder exhibir categorizaciones, certificados, estudios e inspecciones correspondientes. Si alguna actividad sometida a control ambiental careciera de autorización obligatoria o incumpliera sus condiciones, correspondería aplicar las medidas preventivas previstas legalmente, incluida la suspensión o clausura cuando proceda.
La segunda línea de la investigación vuelve sobre Stefano y Felizia. Fuentes empresariales los describen recorriendo compañías de Mar Chiquita y ofreciendo herramientas que incluirían financiamiento vinculado al Banco Provincia, gestiones para estudios hidráulicos y esquemas de cooperativas de trabajo. En al menos dos casos mencionados por las fuentes (Vidal Food e Isla de los Estados) Stefano habría planteado alternativas de cooperativización asociadas a una reducción de costos laborales.
Promover cooperativas es perfectamente legítimo. Otra cosa sería utilizarlas para reemplazar empleo dependiente o externalizar trabajadores que, en los hechos, continúan bajo subordinación empresaria. Eso es precisamente lo que debería esclarecerse, junto con quién realiza los estudios ofrecidos, qué empresas reciben estas gestiones y bajo qué programa o procedimiento público se seleccionan.
Europatagónica, además, mantiene relaciones comerciales con el Municipio: en marzo de 2026 volvió a presentarse como oferente para suministrar combustible en Vivoratá.
Ahora faltan las respuestas. Ambiente debería inspeccionar integralmente el complejo y publicar sus antecedentes. El Municipio debería transparentar habilitaciones, usos del suelo y gestiones realizadas ante las empresas. Y Producción debería explicar cómo funcionan las recorridas, los créditos, los estudios hidráulicos y las cooperativas que, según las fuentes, se ofrecen al sector privado.
La interna entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof probablemente seguirá produciendo filtraciones. Eso es política. Pero el origen interesado de una información no modifica un expediente ni reemplaza una inspección.
