Información general | 11:04
Entrevista
El inusual camino de Carlos Traboulsi: de las cámaras de televisión a impulsar el proyecto Argentina Azul
Su trayectoria artística comenzó cuando apenas tenía 6 años.
En una reciente aparición en el programa "Gastos, Lujos y Polenta", conducido por Cristian Iuale y Myriam Verdú, Carlos Lionel Traboulsi sorprendió al público al revelar una faceta poco conocida de su vida. Antes de consolidarse como abogado, dirigente de la Democracia Cristiana y fervoroso impulsor de políticas de estado orientadas al desarrollo marítimo, Traboulsi tuvo una prolífica carrera como actor profesional durante la época dorada de la televisión y el cine nacional.
Su trayectoria artística comenzó cuando apenas tenía seis años. Entre 1966 y 1981, trabajó en cine, radio, televisión, teatro, publicidad y doblaje, compartiendo estudios y escenarios con las máximas figuras del espectáculo de la época. Durante la entrevista, Traboulsi abrió el baúl de los recuerdos y relató su experiencia trabajando junto a capocómicos como Alberto Olmedo y Jorge Porcel en la película Los turistas quieren guerra.
Una de las anécdotas más celebradas ocurrió durante un rodaje en exteriores, donde un accidente de vestuario de Olmedo obligó a un joven Traboulsi a cederle su bombacha de gaucho en medio del campo para que la filmación pudiera continuar. Traboulsi recordó la situación entre risas, destacando el buen humor permanente y el profesionalismo que caracterizaba a Olmedo.
Pero su paso por la actuación no se limitó a la comedia picaresca. Traboulsi formó parte de producciones televisivas fundamentales como Pobre diabla y la histórica Rolando Rivas, taxista. Además, evocó sus encuentros profesionales con figuras de la talla de Luis Sandrini, de quien destacó su profunda humildad, Arnaldo André, Natán Pinzón, Cacho Fontana, y su participación en radioteatros de Radio Nacional y diversas campañas publicitarias que forman parte de la memoria colectiva, como los célebres avisos de Peñaflor y Pitagorina.
A pesar de su éxito inicial, un baño de realidad cambió el rumbo de su vida. Traboulsi contó que, al acompañar a su madre a cobrar a la Asociación Argentina de Actores, notó la precaria situación económica en la que vivían muchos artistas que años atrás habían sido grandes estrellas de la pantalla. Esa imagen de incertidumbre financiera lo marcó profundamente y lo llevó a tomar una decisión pragmática: abandonar los sets de filmación para buscar un futuro más estable.
Fue así como ingresó a la Universidad de Buenos Aires, recibiéndose de abogado en 1985. Su carrera profesional lo llevó hacia el derecho penal, la administración pública y, finalmente, a la militancia política. Sin embargo, no se arrepiente de sus años en el mundo del espectáculo, considerando que cada etapa de su vida cumplió un ciclo necesario.
Hoy, Carlos Traboulsi se encuentra abocado a una misión completamente distinta: convencer al país de mirar hacia el mar. Como fundador y presidente de la Fundación Argentina Azul, expuso en el programa los pilares de su proyecto homónimo. Según su visión, la política argentina ha cometido el error histórico de enfocar todo su desarrollo productivo en la tierra, ignorando el enorme potencial del territorio marítimo.
El proyecto Argentina Azul propone una planificación integral a veinte años para incorporar el océano Atlántico Sur a la matriz productiva nacional. Esto incluye la recuperación de la marina mercante, el desarrollo exponencial de la industria naval, la modernización de los puertos, la explotación sostenible de los recursos pesqueros, la acuicultura, la generación de energía y la creación de ciudades costeras autosustentables.
Traboulsi utilizó una metáfora para graficar la situación actual de la economía nacional, señalando que el país vive administrando una sábana corta, donde al intentar cubrir un sector se desprotege otro. Su propuesta, por el contrario, busca crear una fábrica de sábanas mediante la generación de nuevas y masivas fuentes de riqueza y empleo genuino vinculadas al sector marítimo.
El salto de la actuación juvenil a liderar un ambicioso proyecto geopolítico es, sin duda, enorme. Pero la trayectoria de Carlos Traboulsi demuestra una notable capacidad de reinvención, pasando de ser un rostro familiar en las pantallas a convertirse en una voz que reclama una reformulación estratégica del modelo de desarrollo argentino, buscando un futuro próspero en la vastedad del mar.
